Desde que se declaró la pandemia el segmento poblacional que peina canas ha sido el más golpeado en todo el mundo. Una fracción grande de ancianos sucumbió desde el principio y ese proceso se alineó a una ideología criminal que se fortalece en el mundo y que apunta a la reducción de la población, empezando por el sector que ha abandonado la franja productiva.
EL TENTADOR TESORO
Gente que en su etapa laboral acumuló una fortuna para los fondos jubilatorios hoy vive de lo que aportó, pero muchos gobiernos se frotan las manos ante la tentación de tomar el control de esos fondos y si la desaparición de los legítimos dueños de tales fondos lo permitiera, a muchos no le parece desagradable la idea.
Los gobiernos no ven la hora de echar mano de los fondos jubilatorios. En nuestro país se elaboraron proyectos con ese objetivo y con la pandemia, los jubilados del IPS hemos sufrido un marginamiento histórico, al punto de que conseguir turno para consulta en la especialidad que fuere, es toda una odisea.
No hay gestión presencial para agendar consultas, sino que los agendamientos deben hacerse telefónicamente por conducto de líneas atestadas de llamadas o por vía de llamadas a números que no son atendidos o bien, los dispositivos tecnológicos asignados no funcionan.
¿Es un problema que los ancianos recurran al seguro médico con demasiada frecuencia y resten recursos para otras franjas etarias? ¿Son vistos como una carga? Lo concreto es que los planes de eliminación de ancianos avanzan por el mundo.
Se percibe una cultura que margina a los viejos. Hay una legislación paraguaya que les da privilegios en las filas de gestión o de pago, pero las miradas de escasa amabilidad se incrustan en quienes hacen valer esa disposición oficial.
ABUELOS ENCERRADOS
Hay países donde los abuelos ya no son bienvenidos en casas de sus hijos que quieren libertad para hacer su vida y entonces son encerrados en hogares de refugio, donde se los condena a un aislamiento en el que desarrollan tristeza profunda, depresión y llega el momento en que el suicidio es natural en personas desesperadas.
Hoy a esa porción poblacional le ofrecen vacunarse, pero el panorama que los elegidos observan es que están en el segmento que hay que eliminar por lo que en elevado porcentaje se resiste a la vacunación que precisamente utiliza un sistema bajo prueba. Ven perfectamente que la ancianidad es un campo de experimentación vacunística.
Los errores de producción de las dosis son menos lamentables sobre los ancianos. Son pues especiales y oportunos para iniciar la fase de vacunación sobre ellos y ver qué pasa. Pero hay países donde las caretas han caído y los procedimientos para eliminarlos son más frontales y menos enmascarados.
En 2002, Holanda se convirtió en el primer país del mundo en legalizar la eutanasia. Cada año se llevan a cabo entre 2.500 y 3.000 procedimientos, que suponen cerca del 2% de las muertes anuales.
Bélgica también legalizó la eutanasia en 2002, y el suicidio asistido se permite en Suiza desde la década de los 40.
La eutanasia recientemente se ha aprobado en España y la idea es reducir la población ofreciendo planes indoloros que prometen un paso placentero al más allá. En Europa hay una enorme cantidad de ancianos que cobran jugosas pensiones y la tentación de los estados -como lo dijimos antes- es apropiarse de fondos jugosos, sin importar que para ello eliminen legalmente población.
EL “CRIMEN INTELIGENTE”
Y se considera la eutanasia como una salida inteligente y apropiada. Es decir, el crimen es catapultado a la categoría de un acto meritorio y provechoso. Este es el mundo que nos toca vivir.
Y surgen ofertas como la “eutanasia móvil” en Holanda. Ahí, los equipos móviles viajan por el país para asistir a pacientes cuyos doctores se han negado a ayudarles a morir. Las nuevas unidades están formadas por un médico, una enfermera y todo el material sanitario necesario para practicar el crimen permitido legalmente.
Los pacientes pueden elegir entre inyecciones administradas por el equipo médico o pueden beber una mezcla letal de drogas mortales. Los que ofrecen servicios así, señalan que lo hacen por compasión, movidos por el amor, porque hay ancianos enfermos que sufren y por creencias morales o religiosas, sus médicos o seres queridos reprenden la idea de proponer a sus ancianos un paso fatal consentido.
“Y alrededor del trono había veinticuatro tronos, y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.” (Apocalipsis 4:4)
Dios dio poder y autoridad a los ancianos. Hoy en un mundo que se aparta de Dios, el anciano es cada vez más desvalorizado. En esa condición, muchos de los que peinan canas tratan de huir de esa visión ocultándose entre tintes cuando el pelo cenizo o blanco es un blasón que debe ser exaltado.
Es gente que ha vencido muchas batallas y desafíos, reserva de experiencia y sabiduría que interfiere con los planes de destrucción que se ciernen sobre el mundo y muchos no los ven.
Escrito por Carlos Rodríguez. Conductor del Programa: Camino Libre emitido por RCC TV y RCC Radio
