El estudio, que abarca todas las ingenierías registradas en los sistemas nacionales, advierte que 226 carreras, equivalentes al 81,7%, aún no han alcanzado los estándares de calidad exigidos. Este escenario se da en un contexto de crecimiento acelerado: entre 2015 y 2025, el número de carreras de Ingeniería habilitadas por el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES) pasó de apenas 18 a 291.
Según el informe, el sector público concentra el 84,6% de las carreras acreditadas (55), mientras que el sector privado reúne solo el 15,4% (10). En cuanto a la distribución territorial, la mayor parte de la oferta se localiza en Central, Asunción, Caaguazú, Misiones, Concepción, Itapúa y Alto Paraná, con una presencia aún marginal en otros departamentos del país.
La ANEAES identifica seis grandes familias de ingenierías, con distintos niveles de desarrollo, acreditación e infraestructura académica: Agropecuarias y Forestales; Informáticas y TIC; Industriales y de Producción; Civiles y de Infraestructura; Ambientales y Territoriales; y Comerciales/Marketing. Esta última fue analizada de manera independiente para evitar distorsiones en las métricas del ámbito tecnológico.
El informe subraya que la formación en Ingeniería es un pilar clave para la infraestructura, el crecimiento productivo, la innovación y la competitividad del país. En ese marco, la ANEAES recuerda que la evaluación y acreditación de estas carreras es obligatoria, conforme a lo establecido en la Ley N.º 2072/2003, y que la difusión periódica de estos estudios forma parte de su mandato institucional. El informe completo se encuentra disponible en los canales oficiales de la ANEAES.
QUÉ ES Y POR QUÉ ES IMPORTANTE LA ACREDITACIÓN
La acreditación de una carrera universitaria es un proceso de evaluación externa que certifica que un programa cumple con estándares mínimos de calidad, garantizando una formación adecuada y herramientas para el mercado laboral, mediante la verificación de objetivos, recursos, gestión y resultados, lo cual da confianza a estudiantes y empleadores, y puede facilitar acceso a becas y beneficios estatales. Es un sello de excelencia y un compromiso continuo con la mejora, no solo un permiso para operar (habilitación).
La acreditación de una carrera universitaria es crucial porque certifica su calidad y cumplimiento de estándares mínimos, ofreciendo confianza a estudiantes y sociedad, y asegurando una formación relevante para el mercado laboral. Facilita la movilidad académica y profesional, el acceso a becas y posgrados, y promueve la mejora continua de los programas educativos, beneficiando la competitividad de los egresados a nivel nacional e internacional.
