Ramírez advierte que Paraguay seguirá cayendo en PISA si no corrige su sistema educativo

El ministro de Educación y Ciencias, Luis Fernando Ramírez, advirtió este lunes que los resultados de PISA deben ser asumidos como una señal de alerta y que Paraguay continuará retrocediendo si no introduce las correcciones profundas necesarias en su sistema educativo.

Durante el análisis de los resultados de la evaluación internacional, Ramírez sostuvo que el país enfrenta el agotamiento de un modelo educativo que ya no responde a las características de la sociedad actual. “Hay un sistema educativo que llegó a su fin, hay un modelo de educación que llegó a su fin y las caídas van a seguir si no se toman las correcciones”, afirmó.

El ministro evitó atribuir el desempeño a una sola causa y planteó que los resultados deben analizarse desde una perspectiva más amplia, teniendo en cuenta factores como la disciplina, la diversidad de los estudiantes, el contexto familiar, la formación docente y las condiciones en las que se desarrolla el aprendizaje.

“LA CAÍDA VA A SEGUIR” SI NO HAY CAMBIOS

Ramírez insistió en que el principal riesgo es interpretar los resultados únicamente desde la búsqueda de culpables. Consideró que la educación es un fenómeno complejo en el que intervienen el Estado, las instituciones educativas, los docentes, las familias y la propia sociedad. “Mientras cada uno de nosotros no entienda su parte en esta historia, estos resultados se van a seguir dando”, sostuvo.

En ese sentido, cuestionó que buena parte del debate educativo se concentre en reclamos visibles o coyunturales, mientras se presta menos atención a la calidad de los aprendizajes y a la responsabilidad compartida para mejorar el sistema.

La exministra Blanca Ovelar, actual senadora por la ANR, también expuso sobre la delicada situación del sistema educativo paraguayo.

El ministro también destacó un dato que considera relevante: los paraguayos mantienen una valoración positiva de la escuela, a la que identifican como un espacio de seguridad para niños, padres y comunidades. A su criterio, preservar esa confianza constituye también una responsabilidad del sistema educativo.

DIVERSIDAD Y CONTEXTO TAMBIÉN INFLUYEN

Uno de los aspectos señalados por Ramírez fue la necesidad de que el sistema reconozca mejor la diversidad de los estudiantes. Planteó interrogantes sobre la capacidad del Registro Único del Estudiante (RUE) para identificar adecuadamente situaciones como problemas de visión, autismo, TDAH y otras necesidades educativas.

El ministro mencionó que, según información que recibió del Ministerio de Salud, alrededor del 30% de la población estudiantil tendría algún problema de visión, mientras que también existen estudiantes con diferentes necesidades específicas.

Por ello, cuestionó si resulta adecuado evaluar a todos exactamente bajo las mismas condiciones cuando existen diferencias que pueden incidir en el aprendizaje y en la manera en que los estudiantes responden a una prueba.

Ramírez aclaró que estos factores no deben utilizarse como justificación de los resultados, sino como elementos necesarios para comprenderlos correctamente y diseñar políticas educativas más efectivas.

También se refirió al factor lingüístico y al uso del guaraní. Rechazó que el idioma sea presentado como una explicación única del bajo desempeño paraguayo, aunque admitió que el contexto lingüístico y cultural puede tener influencia sobre los procesos de aprendizaje y evaluación.

LA FAMILIA Y EL DOCENTE, PIEZAS CLAVES

Otro de los puntos destacados fue la influencia del entorno familiar. Ramírez reconoció que todavía existen pocas políticas destinadas a involucrar directamente a las familias en el proceso educativo.

Como respuesta, señaló que el MEC comenzó este año a entregar 10 libros por familia, acompañados de materiales que promueven actividades de lectura e intercambio entre padres, abuelos, hermanos y niños.

También destacó la distribución de más de 20 millones de libros en las escuelas, bajo el argumento de que la disponibilidad de materiales de lectura es fundamental para mejorar la fluidez lectora y, posteriormente, la comprensión.

Para Ramírez, el papel del docente también debe cambiar. No basta con desarrollar contenidos en el aula: el educador debe ser capaz de identificar las condiciones emocionales y personales de cada estudiante.

Utilizó el ejemplo del acoso escolar para explicar que un alumno que permanece permanentemente en estado de alerta difícilmente pueda concentrarse y aprender. “Si el maestro no está entrenado para ver al otro, no está entrenado para ver la carita de ese nene, no está entrenado para saber que algo le pasa, no va a haber aprendizaje”, afirmó.

LA SALUD MENTAL ENTRA EN EL DEBATE EDUCATIVO

Ramírez sostuvo finalmente que la educación del futuro deberá prestar mucha mayor atención a la salud mental y al bienestar emocional, sin abandonar las competencias tradicionales en matemática, lenguaje y ciencias.

Consideró que los cambios sociales, la velocidad de las comunicaciones y la dificultad creciente para tolerar la espera y la frustración están modificando el comportamiento de niños y jóvenes.

Para el ministro, el desafío que dejan los resultados de PISA no consiste solamente en recuperar puntos en una próxima evaluación, sino en transformar un modelo educativo que, según su diagnóstico, ya no responde a la sociedad actual.

La advertencia es directa: si Paraguay no corrige el rumbo, la tendencia descendente puede continuar. La discusión que se abre ahora es qué cambios concretos deben implementarse y con qué velocidad para evitar que la próxima medición vuelva a mostrar el mismo deterioro.

 

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