En entrevista con RCC Radio, Ramírez señaló que evitar la suspensión de actividades educativas es especialmente importante a la luz de los resultados de PISA 2025, donde la pérdida de tiempo escolar aparece como uno de los problemas que afectan los aprendizajes.
“Los chicos no pierden días y horas de clase”, destacó el ministro, al valorar el entendimiento alcanzado después de varios meses de conversaciones con las organizaciones docentes.
El acuerdo contempla un reajuste salarial del 5% para los docentes durante 2027: un 2,4% ya previsto desde enero y un 2,6% adicional desde julio. El incremento adicional tendrá que ser incorporado al Presupuesto General de la Nación.
El entendimiento también incluye recursos para el escalafón docente y otros compromisos con el sector educativo. De acuerdo con los datos oficiales, el impacto presupuestario del 5% adicional ronda los USD 47 millones para 2027.
“NO ES EL ÚLTIMO PASO”
Consultado sobre si los docentes quedaron conformes con el acuerdo, Ramírez reconoció que todavía existen sectores con otras demandas, pero consideró que el entendimiento representa un avance importante.
Recordó que el 2,4% ya estaba contemplado inicialmente y que el Gobierno consiguió incorporar un 2,6% adicional, con lo que se completa el 5% para 2027.
“Es un acuerdo muy importante”, sostuvo, aunque aclaró que “tampoco decimos que es el último”, dejando abierta la posibilidad de continuar trabajando en otros reclamos y necesidades del sistema educativo.
El acuerdo fue aceptado por varios gremios, mientras otros mantuvieron su postura de continuar con medidas de fuerza. El escenario gremial, por tanto, no quedó completamente cerrado.
MÁS TIEMPO EN LAS AULAS
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue la insistencia del ministro en la necesidad de proteger el tiempo de aprendizaje.
Ramírez vinculó esta preocupación con los resultados de PISA 2025. En Paraguay, el 59% de los estudiantes participantes declaró haber faltado al menos un día de clases durante las dos semanas anteriores a la evaluación y otro 59% dijo haber faltado al menos a una clase.
En ese contexto, el ministro sostuvo que el país necesita más horas de clase y más tiempo efectivo de los estudiantes dentro de las escuelas, especialmente considerando las dificultades que todavía presenta el sistema educativo en materia de aprendizaje.
La discusión, por tanto, no se limita al salario docente. También involucra una cuestión central para las familias: cuánto tiempo pasan efectivamente los alumnos aprendiendo y cuánto de ese tiempo se pierde por ausencias, suspensiones u otras interrupciones.
EL DIÁLOGO COMO HERRAMIENTA
Ramírez atribuyó parte del resultado de las negociaciones al mecanismo de diálogo utilizado por el MEC durante los últimos meses.
Según explicó, desde el inicio de su gestión se buscó mantener conversaciones permanentes con los gremios, con cada sector exponiendo sus posiciones y tratando de encontrar puntos de coincidencia.
El ministro considera que esa dinámica permitió alcanzar un acuerdo que, además de responder parcialmente a las reivindicaciones salariales, evitó que miles de estudiantes perdieran jornadas de clases.
El desafío ahora será que el entendimiento se traduzca efectivamente en el cumplimiento de los compromisos presupuestarios y, al mismo tiempo, en una mejora concreta de las condiciones de enseñanza y aprendizaje.
Porque detrás de la discusión entre el Gobierno y los gremios existe un tercer actor que no puede quedar relegado: el estudiante. La mejora salarial de los docentes y las reivindicaciones laborales forman parte de la discusión educativa, pero también lo son la calidad de la enseñanza, la continuidad de las clases y el tiempo real que los alumnos tienen para aprender.














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