Actualmente, Paraguay cuenta con más de 6.000 carreras habilitadas, es decir, con permiso legal para funcionar otorgado por el Consejo Nacional de Educación Superior (CONES). Sin embargo, solo 578 carreras están acreditadas, lo que implica que han sido evaluadas y certificadas conforme a estándares académicos y técnicos de calidad. “La acreditación no es un trámite administrativo, es un sello de calidad”, subrayó Duarte.
El presidente de la ANEAES explicó que la habilitación es apenas el “acta de nacimiento” de una carrera, mientras que la acreditación evalúa si lo prometido al momento de habilitarse realmente se cumple en la práctica: cuerpo docente, infraestructura, planes de estudio, gestión académica y resultados formativos. “El gran problema del Paraguay es que desconocemos el estado real de implementación de miles de carreras que, por ley, están obligadas a someterse a estos procesos”, advirtió.
UNA POLÍTICA DE ESTADO QUE CAMBIA LAS REGLAS
Duarte recordó que al asumir la presidencia de la ANEAES, en enero del año pasado, este diagnóstico fue el punto de partida de su gestión. A partir de allí, el organismo impulsó la campaña nacional “Acreditando Futuro”, mediante la cual se transparentó públicamente, por primera vez, el estado real de las acreditaciones carrera por carrera.
El impacto fue inmediato. Como respuesta, el Gobierno de Santiago Peña, a través del Ministerio de Educación y Ciencias, emitió una resolución clave: Desde 2026, solo podrán registrarse títulos de carreras que estén al menos en proceso de acreditación. Desde 2028, únicamente podrán registrarse títulos de carreras plenamente acreditadas.
“Con esta resolución, el Estado paraguayo cerró definitivamente la emisión de diplomas sin calidad”, afirmó Duarte, asegurando que la ANEAES cuenta con la capacidad técnica y operativa para evaluar todas las carreras que se presenten.
ADVERTENCIA DIRECTA A UNIVERSIDADES Y PROPIETARIOS
El mensaje del presidente de la ANEAES fue particularmente duro hacia las instituciones que se niegan a cumplir la ley. “Instamos a que se presenten a los procesos obligatorios. Y si no tienen la capacidad de garantizar calidad, que busquen otras actividades. Paraguay tiene enormes oportunidades de negocio”, señaló, en una frase que marcó el tono de la entrevista.
Duarte fue aún más explícito: “El negocio de la mediocridad se acabó”. Afirmó que la ANEAES dejó de ser una “caja negra”, opera con total transparencia y no responde a intereses corporativos, políticos ni económicos. “No tenemos amigos en el mundo de la educación superior. Nuestro único norte es la calidad”, sentenció.
EL CONES ES JUEZ Y PARTE
En un análisis crítico del sistema, Duarte apuntó directamente al CONES, al que calificó como una institución “estructuralmente mal diseñada”, al señalar que en su consejo directivo participan rectores y representantes de universidades. “El CONES es juez y parte, y eso limita su capacidad sancionatoria”, afirmó, aunque reconoció que es el único organismo con potestad legal para clausurar carreras y sancionar incumplimientos.
Pese a ello, sostuvo que la resolución vigente del Ministerio de Educación es “contundente” y que las carreras que no entren en proceso de acreditación no podrán registrar títulos, más allá de la exposición pública que ya realiza la ANEAES.
¿QUÉ DEBEN HACER ESTUDIANTES Y PADRES?
Ante la preocupación de estudiantes y familias, Duarte llamó a la responsabilidad informativa y explicó que las carreras que estén en proceso de acreditación podrán registrar títulos, conforme al espíritu de la resolución. En casos problemáticos, indicó que el CONES cuenta con mecanismos de reinserción para estudiantes afectados.
Asimismo, instó a la ciudadanía a informarse directamente a través de la web www.aneaes.gob.py, donde existe un buscador público por carrera, institución, ciudad y región, además de informes completos y actas de evaluación. “Nuestra única preocupación es la seguridad del estudiante y del padre de familia que invierte esperando un ascenso social real”, enfatizó.
TRANSPARENCIA TOTAL Y TOLERANCIA CERO
Duarte concluyó reafirmando que la ANEAES opera con sesiones públicas, actas disponibles y rendición de cuentas permanente. “Vamos a decidir con criterios técnicos y académicos, se enoje quien se enoje. La defensa irrestricta de la calidad no es negociable”, afirmó.
El mensaje es claro y marca un punto de inflexión: las universidades sin calidad ya no podrán sostener un modelo de negocio basado en títulos sin respaldo académico. El sistema, presionado por la transparencia y la normativa, entra en una etapa donde la acreditación deja de ser opcional y pasa a ser una condición de supervivencia.














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