De acuerdo con los datos del Gobierno paraguayo, el entendimiento establece los términos de referencia para la concesión, por un período de 30 años, de un tren eléctrico moderno y sustentable, cuya financiación estará estructurada principalmente a través de capital privado, con respaldo de fondos soberanos emiratíes, sin requerir desembolsos directos iniciales del Tesoro Nacional.
De acuerdo con el modelo acordado, el proyecto será desarrollado mediante una Sociedad de Objeto Específico (SOE), integrada por Ferrocarriles del Paraguay S.A. (FEPASA) y Etihad Rail, la empresa ferroviaria nacional de los Emiratos Árabes Unidos. Esta firma cuenta con una sólida trayectoria internacional, más de 900 kilómetros de red ferroviaria construida, inversiones superiores a USD 11.000 millones y operaciones comerciales activas, además del respaldo financiero de fondos soberanos del Golfo.
La estructura financiera prevé que la inversión inicial sea asumida por la sociedad concesionaria, mientras que el Estado paraguayo garantizará los flujos de repago a lo largo de la concesión, en un esquema de asociación público-privada que busca equilibrar el interés público con la eficiencia del sector privado. FEPASA, como socio del emprendimiento, participará activamente del negocio, evitando que el Estado actúe únicamente como garante pasivo.
El acuerdo habilita el inicio inmediato de los estudios de factibilidad técnica y económica, paso clave para definir los costos finales, el cronograma de ejecución y la rentabilidad del sistema. La puesta en marcha del tren está proyectada para un plazo aproximado de 36 meses, una vez concluidos los procesos técnicos, administrativos y licitatorios.
En su primera etapa, el Tren de Cercanías cubrirá un tramo de unos 20 kilómetros hasta Luque, con una proyección de extensión posterior que permitirá alcanzar cerca de 44 kilómetros de recorrido total hasta Ypacaraí. El sistema está diseñado para transportar alrededor de 40.000 pasajeros diarios, equivalentes a unos 14 millones de usuarios al año, utilizando energía limpia y renovable.
Según estimaciones oficiales, el impacto económico directo para los usuarios será significativo: se proyecta un ahorro anual cercano a USD 150 millones en costos de traslado y tiempo de viaje, lo que representaría aproximadamente USD 4.500 millones acumulados en un horizonte de 30 años.
Más allá de la movilidad, el proyecto tendrá efectos estructurales sobre el desarrollo urbano y económico del área metropolitana, impulsando el ordenamiento territorial, el crecimiento inmobiliario y la atracción de nuevas inversiones. Durante la fase de construcción se prevé la generación de unos 20.000 puestos de trabajo, mientras que la etapa operativa demandará alrededor de 500 empleos directos y permanentes, fortaleciendo las capacidades técnicas nacionales y dinamizando la economía.













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