En diálogo con RCC Radio, Víctor Mendoza, presidente del Grupo Altair y miembro de la Cámara de Alimentación Escolar del Paraguay (CAPAE), explicó que, pese a la falta de desembolsos, las empresas continúan cumpliendo con la distribución diaria de alimentos, incluso en las zonas más apartadas y con mayores dificultades logísticas. “El servicio nunca se detuvo. En Alto Paraguay, con 101 días de aislamiento por las lluvias, tuvimos que apelar a vuelos, lanchas y camionetas especiales para que ningún niño pierda su plato de comida”, afirmó.
La Cámara calcula que el Estado debería estar desembolsando alrededor de G. 320 mil millones por mes, debido a la magnitud del programa. Los proveedores señalan que los retrasos empujan a las empresas a costear la operación con créditos, asumir intereses elevados o postergar sus obligaciones.
Mendoza señaló que los impactos ya se sienten en Pagos a pequeños y medianos productores, principales abastecedores, sueldos de miles de trabajadores del sector alimentario, aportes a IPS e impuestos al día, y en la capacidad de mantener estándares de entrega y seguridad alimentaria. “Somos un engranaje económico que incluye agricultores familiares, transportistas y manipuladores de alimentos. Si nosotros caemos, caen muchas familias”, advirtió.
FALLAS DEL SISTEMA DIGITAL TAMBIÉN AFECTAN LA CADENA
Otro obstáculo reportado por los proveedores es el funcionamiento del CIAE, plataforma digital que utilizan los directores de escuelas para certificar el servicio diario. Los problemas de conectividad en zonas rurales y la falta de capacitación generan errores y demoras que repercuten en la facturación, profundizando los retrasos en los pagos. “Es un desafío tecnológico que debemos mejorar entre todos. Se necesita acompañamiento y flexibilización en ciertas áreas”, indicó el empresario.
El programa, considerado uno de los ejes sociales del Gobierno, se aplica de manera progresiva con el objetivo de garantizar alimentación escolar universal y combatir la desnutrición infantil, especialmente en comunidades vulnerables.
En ese sentido, Mendoza destacó que el sector empresarial ratifica su apoyo a la iniciativa, puesto que el programa Hambre Cero “llegó para quedarse”. “Es fundamental para la asistencia social, para la permanencia escolar y para el desarrollo del país”, sostuvo Mendoza. “Lo único que pedimos es previsibilidad”, dijo.
CAPAE PIDE MESA DE TRABAJO CON EL MINISTERIO DE ECONOMÍA
Los proveedores ya presentaron una nota formal al Ministerio de Economía y Finanzas, solicitando una reunión técnica urgente, regularización de los pagos atrasados, opciones de financiamiento transitorio, como líneas preferenciales del Banco Nacional de Fomento. Sin embargo, hasta el momento no hubo una respuesta oficial pública completa.
Mientras el Gobierno insiste en que Hambre Cero es un compromiso central de la administración, los proveedores alertan que la sostenibilidad del programa depende de una rápida solución financiera. El bienestar alimentario de miles de estudiantes está en juego.














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