Paraguay ha dejado de ser observado solo por su carne vacuna y porcina; ahora, el sector ovino entra con fuerza en el escenario internacional. Según el Dr. Luis Salinas, el país vive una «fiesta de la especie», impulsada por una genética extraordinaria que ya se exporta a potencias tradicionales como Argentina y Uruguay.
Una de las mayores ventajas del rubro ovino es su versatilidad. Mientras que la ganadería mayor requiere grandes extensiones de tierra, la «ganadería menor» permite emprendimientos altamente rentables en superficies reducidas.
«En tan solo una, dos o tres hectáreas ya se puede trabajar con un hato de 50 a 100 hembras», explicó Salinas. El experto motivó a los productores que poseen pequeñas parcelas (como las tradicionales de 25 hectáreas) a no ceder ante la presión de los monocultivos de soja. «Hoy el productor sojero también hace oveja, porque utiliza el desperdicio de su propia cosecha para alimentar a los animales, integrando ambos mundos», señaló.
RENTABILIDAD: LA CARNE DE OVEJA SUPERA AL NOVILLO
En términos económicos, el ciclo productivo del ovino es significativamente más corto que el del bovino (aproximadamente un año y dos meses para terminación), lo que permite un retorno de inversión más veloz. Además, el mercado internacional está pagando actualmente cerca de 5,20 dólares por kilo carcasa (al gancho), lo que equivale a unos 35.000 o 36.000 guaraníes, superando los precios promedios del ganado vacuno.
La entrevista reveló un aspecto fascinante de la exportación ovina: las exigencias religiosas de mercados como Israel y los Emiratos Árabes. Estos países no solo compran carne, sino que exigen ritos específicos de faena (como el rito Kosher o Halal).
«El ovino es una especie noble, silenciosa y mística. Me ha tocado vender corderos a compradores árabes y judíos que vienen personalmente a la finca a elegir el animal, realizar oraciones y supervisar el momento exacto de la faena según sus creencias», relató Salinas. Incluso mencionó tradiciones milenarias, como el uso de aceites para proteger a las ovejas, una práctica que hoy se ha modernizado con avanzados sistemas antiparasitarios.
DESAFÍO: LA FORMALIZACIÓN Y CAPACITACIÓN
A pesar del éxito, el sector enfrenta el reto de la informalidad. Mientras que los registros oficiales de SENACSA hablan de 350.000 cabezas, Salinas estima que la población real ronda las 800.000 a un millón de cabezas. «Es fundamental que el productor se formalice, registre su establecimiento y cuente con guías de traslado para poder acceder a los frigoríficos y exportar», enfatizó.
Para aquellos interesados en incursionar en este mundo, la APCO organiza capacitaciones constantes. El próximo 21 de febrero, a las 09:00 horas, se llevará a cabo un curso básico en el local de la Asociación Rural del Paraguay (Mariano Roque Alonso), abierto a todo público que desee aprender desde cero sobre la cría y el manejo ovino.














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