Desde la organización advierten que la crítica situación financiera del sistema jubilatorio estatal es consecuencia directa de decisiones políticas erradas, marcos legales permisivos y privilegios corporativos consolidados dentro del propio Estado.
En ese contexto, remarcan que la reforma impulsada por el Gobierno no responde a una postura ideológica ni a un tecnicismo aislado, sino a una necesidad impostergable para evitar el quiebre de un esquema estructuralmente inviable.
No obstante, Prodinamis es enfática al marcar los límites del debate. En primer lugar, señaló que el déficit de la Caja Fiscal no fue generado por el sector privado, por lo que resulta injusto y conceptualmente inaceptable trasladar ese costo a quienes invierten, generan empleo y dinamizan la economía. “Pretender usar al sector productivo como caja de compensación de errores estatales solo profundiza la inequidad y debilita el crecimiento”, subraya el documento.
En segundo término, la organización advirtió que ya no hay margen para parches ni soluciones coyunturales. Décadas de postergaciones irresponsables llevaron al sistema a una situación límite que solo puede resolverse con reformas estructurales profundas, sostenidas en el tiempo y políticamente responsables.
Seguir aplazando decisiones, alertan, no solo compromete el futuro del sistema previsional, sino que erosiona la credibilidad institucional y la previsibilidad que el país necesita frente a la comunidad internacional.
Finalmente, Prodinamis defendió con firmeza al sector productivo, insistiendo en que el saneamiento de la previsión estatal debe realizarse dentro del propio Estado, donde se originó el desorden. Imponer nuevos impuestos, tasas o contribuciones al aparato productivo para cubrir déficits ajenos equivale, sostienen, a penalizar el trabajo, la inversión y el esfuerzo.
“El equilibrio fiscal no puede construirse castigando a quienes generan desarrollo”, concluye el posicionamiento. Para Prodinamis, garantizar jubilaciones dignas exige corregir privilegios, asumir costos donde corresponde y abandonar la lógica de socializar pérdidas entre quienes nada tuvieron que ver con el problema. Solo así, afirman, será posible construir un sistema previsional sostenible sin sacrificar los motores de la economía.
