El relevo de Eddy Jara se produce tras meses de críticas y conflictos persistentes, especialmente con los cañicultores del Guairá y distribuidores de combustible. Al marcar el inicio de lo que el Ejecutivo denomina un «segundo tiempo», Peña busca dar un giro a la imagen de la estatal, que para su gobierno es considerada una «empresa clave».

«He pedido a William Wilka que asuma la conducción con una misión clara: proyectar a Petropar hacia el futuro y fortalecer su rol estratégico», afirmó el mandatario a través de sus canales oficiales.
«AGILIDAD Y PREVISIBILIDAD»
El presidente destacó que Petropar ha sido fundamental para decisiones populares, como la reducción de precios de combustibles para aliviar el bolsillo de las familias y apuntalar al sector productivo. Sin embargo, la nueva misión encomendada a Wilka apunta a una gestión más ágil y eficiente, superando las trabas administrativas que marcaron el periodo anterior.
Uno de los mandatos más urgentes para el nuevo titular es el diálogo directo con los cañicultores. Tras las recientes amenazas de cierres de rutas por la paralización de la planta de Mauricio José Troche, Peña ha instruido a Wilka a construir «soluciones responsables y sostenibles».
El objetivo es doble: dar previsibilidad a las miles de familias que dependen de la zafra de caña de azúcar y asegurar que Petropar funcione como un motor real en la cadena productiva, dejando atrás la etapa de promesas incumplidas y estancamiento judicial.














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