El acuerdo establece un marco moderno y equilibrado que apunta a incentivar la llegada de nuevas inversiones, reducir riesgos y generar un entorno más estable para los proyectos productivos. Durante el acto, el canciller Ramírez resaltó que la firma representa “una decisión política de largo alcance”, sustentada en la confianza mutua y en el respeto al derecho internacional. A su criterio, la señal que envían ambas naciones es contundente: “Creemos en la inversión como motor de desarrollo y en relaciones económicas transparentes y previsibles”.
Ramírez destacó además el rol estratégico de Japón para Paraguay, al que describió como un socio confiable, con fuerte liderazgo tecnológico y reconocimiento global por su disciplina industrial. Subrayó que la participación de empresas japonesas en el país puede impulsar procesos de transformación productiva y elevar la competitividad nacional.
A su turno, el embajador Itagaki afirmó que el APPRI refuerza los atractivos de Paraguay como destino de inversión, al asegurar estándares internacionales ampliamente aceptados, como el trato justo y equitativo, la libre transferencia de capitales, la protección frente a expropiaciones y el acceso a mecanismos internacionales de solución de controversias.
La Cancillería destacó que este tipo de acuerdos contribuye a consolidar relaciones económicas de largo plazo, ampliar vínculos con Asia y proyectar a Paraguay como un país comprometido con reglas claras y estables. Con su entrada en vigor, el Gobierno espera estimular mayor flujo de inversiones y fortalecer la confianza de empresas japonesas interesadas en sectores como infraestructura, energía, agroindustria y manufactura.
UN MENSAJE DE CONFIANZA AL MUNDO
El Canciller Nacional, Rubén Ramírez Lezcano, enfatizó que la firma del acuerdo envía una señal clara a la comunidad internacional sobre el compromiso del Paraguay con la seguridad jurídica y el desarrollo económico basado en reglas claras.
“Paraguay y Japón envían un mensaje claro. Creemos en la inversión como motor de desarrollo y en las relaciones económicas basadas en la transparencia, en el respeto, garantizando toda la seguridad jurídica del inversor así como la previsibilidad del proceso correspondiente”, indicó.
Indicó que Japón es un socio estratégico cuyo liderazgo tecnológico, industrial y ético representa un modelo de referencia para el Paraguay. Agregó que esta alianza impulsará proyectos productivos concretos. “Creo firmemente que este instrumento se traducirá en proyectos productivos concretos, nuevas inversiones, empleo para nuestra gente y mayor prosperidad para nuestros pueblos”, afirmó.
PARAGUAY Y SU CLIMA DE NEGOCIOS
El embajador Itagaki resaltó asimismo la relevancia del Acuerdo como herramienta para fortalecer la confianza y garantizar reglas claras a los inversores de ambos países. “Este acuerdo constituye un instrumento de enorme relevancia, cuyo propósito es establecer un banco jurídico transparente, estable, previsible, que permita a los inversionistas de ambos países desarrollar sus actividades con mayor seguridad y conforme a reglas”, expresó.
Por su parte, el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, destacó el alcance estratégico del instrumento y señaló que representa mucho más que el cierre de largas negociaciones bilaterales, marcando un punto de inflexión para impulsar inversiones japonesas en sectores estratégicos y fortalecer el desarrollo industrial del país.
“El acuerdo de promoción y protección a las inversiones marca un día histórico, porque no solamente es la culminación de décadas de negociaciones internacionales entre ambos países, sino porque también marca aquel hecho de que Paraguay está en la misión de construir puentes, y qué mejor socio comercial que el Japón, un gigante industrial, un gigante económico”, afirmó.
Resaltó que Japón, segundo mayor inversor mundial, posee un enorme potencial para ampliar su presencia en Paraguay, donde ya se desarrollan experiencias exitosas de empresas con capital de origen japonés. Igualmente, el representante del MIC resaltó que este Acuerdo impulsará nuevas industrias y acelerará la integración del Paraguay a cadenas globales de valor, especialmente en sectores donde Japón es líder; tecnología, electrónica y automotriz.
