El encuentro, del que participaron ministros del Poder Ejecutivo, trascendió el plano empresarial y se inscribió en una visión geoestratégica: convertir al Paraguay en un nodo de conexión clave entre Sudamérica, Medio Oriente, Europa y Asia, en un contexto internacional marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y la búsqueda de rutas más eficientes, seguras y estables.
Desde esta perspectiva, Paraguay aparece como un actor con ventajas singulares. Su ubicación en el corazón del Cono Sur, la estabilidad política y macroeconómica, la previsibilidad jurídica y la disponibilidad de energía limpia y competitiva lo posicionan como un país capaz de asumir un rol logístico de mayor peso en la región, reduciendo dependencias y fortaleciendo la integración regional desde un punto neutral y confiable.

Durante la reunión se analizaron escenarios de cooperación vinculados al desarrollo de infraestructura aeroportuaria, transporte de cargas, conectividad aérea y servicios logísticos de alto valor agregado. La experiencia global del Grupo Emirates —que opera algunos de los principales hubs del mundo— fue señalada como un factor determinante para acompañar un eventual salto cualitativo del Paraguay en materia de conectividad internacional.
El Gobierno paraguayo considera que avanzar hacia un hub aéreo y logístico no solo implica beneficios económicos, sino también mayor autonomía estratégica, fortalecimiento de la soberanía logística y una inserción internacional más activa. En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas y disputas comerciales, contar con plataformas propias de conexión y distribución se convierte en un activo de poder para los Estados.
Fuentes oficiales destacaron que esta iniciativa podría transformar al Paraguay en un punto de convergencia regional para el comercio, el transporte y los servicios, generando empleo calificado, atrayendo inversiones extranjeras y ampliando el margen de maniobra del país en sus relaciones internacionales.
La reunión en Dubái forma parte de la diplomacia económica impulsada por el Ejecutivo, orientada a establecer alianzas con actores estratégicos globales. En ese marco, el diálogo con el Grupo Emirates es interpretado como un paso concreto para que Paraguay deje de ser solo un país de tránsito terrestre y fluvial y pase a ocupar un rol protagónico en las grandes rutas aéreas y logísticas internacionales, con impacto directo en su proyección geopolítica.
¿DE CUÁNTA INVERSIÓN SE HABLA PARA UN HUB AÉREO Y LOGÍSTICO REGIONAL?
El objetivo de convertir al Paraguay en un hub aéreo y logístico regional no es una consigna abstracta ni una apuesta sin números. De acuerdo con experiencias comparables en la región y a nivel internacional, la inversión necesaria es significativa, pero alcanzable, especialmente si el proyecto se desarrolla por etapas y con fuerte participación del sector privado.
Especialistas en infraestructura y logística coinciden en que un hub regional en una primera fase, orientado principalmente al transporte de cargas y a una conectividad aérea progresiva, podría requerir inversiones que oscilan entre los USD 300 y 700 millones. Este escenario contempla la ampliación o modernización de aeropuertos existentes, la construcción de terminales de carga, depósitos fiscales, plataformas logísticas y la incorporación de tecnología y servicios aduaneros de nivel internacional.
En una segunda etapa, ya con un hub regional plenamente consolidado, capaz de conectar a Sudamérica con mercados intercontinentales, la inversión total podría ubicarse en un rango de USD 1.000 a 2.500 millones. Este nivel permitiría el desarrollo de nuevas terminales, zonas francas aeroportuarias y centros de distribución regional, posicionando al país como un nodo logístico de referencia en el Cono Sur.
Fuentes del sector señalan que Paraguay cuenta con ventajas que podrían reducir los costos totales frente a otros países: disponibilidad de tierras, energía abundante y competitiva, una ubicación geográfica estratégica y un régimen tributario favorable a la inversión. A ello se suma la posibilidad de articular el hub aéreo con la hidrovía Paraguay–Paraná, creando un sistema logístico multimodal.
En cuanto al financiamiento, el esquema habitual para este tipo de emprendimientos combina capital privado internacional, alianzas público-privadas y el apoyo de organismos multilaterales, con un Estado que actúa como facilitador y garante de las reglas de juego, más que como financiador exclusivo.
En ese contexto, avanzar hacia un hub aéreo y logístico regional implica, en su escenario más realista, una inversión total estimada entre USD 500 millones y USD 1.500 millones, una cifra considerada viable para grandes operadores globales si se mantienen condiciones de estabilidad, previsibilidad jurídica y una estrategia país sostenida en el tiempo.














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