Esa fue una de las principales conclusiones del reciente encuentro encabezado por el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, junto a los viceministros Javier Viveros y Alberto Sborovsky, con representantes del sector yerbatero en la ciudad de Bella Vista, departamento de Itapúa.
Más allá del valor cultural que la yerba mate representa para Paraguay, el enfoque actual apunta a reposicionarla como un producto innovador, capaz de competir en segmentos globales donde crece la demanda por bebidas funcionales, naturales y con propiedades energizantes.
“El mundo está cambiando sus hábitos de consumo, y ahí es donde Paraguay tiene una oportunidad concreta”, se desprende del análisis compartido en la reunión, donde se destacó la necesidad de avanzar hacia una “industria yerbatera 2.0”, incorporando tecnología, nuevos formatos de consumo —como bebidas listas para tomar— y estrategias de exportación más agresivas.
En ese sentido, el viceministro Sborovsky subrayó la importancia de dejar de ver a la yerba únicamente como un producto tradicional, para proyectarla como un bien de alto valor agregado en mercados internacionales. Estados Unidos aparece como un destino clave, donde ya existe un nicho creciente interesado en alternativas naturales a las bebidas energéticas artificiales.
Por su parte, Naida Alderete, representante del Centro Yerbatero Paraguayo, destacó que el sector se encuentra en plena etapa de expansión, con misiones comerciales en puerta hacia Asia y Medio Oriente, además de un renovado interés por posicionar la calidad de la yerba paraguaya en nuevos mercados.
“El desafío es diversificar: no solo vender materia prima, sino productos elaborados que puedan competir globalmente”, afirmó, al tiempo de valorar el respaldo institucional como clave para ese salto.
El Gobierno, por su parte, busca convertir esta oportunidad en una política de desarrollo productivo, impulsando la industrialización en el interior del país y generando mayor valor agregado a uno de sus productos más emblemáticos.
En un contexto global donde la energía natural gana terreno, la yerba mate paraguaya podría dejar de ser solo tradición para convertirse en una carta estratégica de exportación.














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