En declaraciones a RCC Radio, Tavella calificó este martes de “contrasentido” que las MiPymes —que representan el 98% de las empresas del país y generan cerca del 68% del empleo— no tengan representación en el espacio de diálogo donde se definen políticas clave como el salario mínimo.
La mesa tripartita, convocada por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, reúne a autoridades del Ejecutivo, representantes del sector empresarial y centrales sindicales, estas últimas con propuestas de incremento salarial que oscilan entre el 20% y el 25%.
“Nos van a informar lo que se decida, pero no estamos participando ni podemos expresar la realidad del sector”, lamentó el titular del gremio, quien señaló que la federación, creada en 2020 y que actualmente nuclea a unos 20 gremios, viene solicitando formalmente su inclusión en el Consejo Consultivo.
En ese sentido, recordó que ocho de cada diez empleos en Paraguay dependen de las MiPymes, lo que —a su criterio— justifica plenamente su presencia en las discusiones sobre políticas laborales.
Respecto al debate sobre el salario mínimo, Tavella sostuvo que el ajuste debe ceñirse a lo establecido por la ley vigente, que contempla la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), calculado por el Banco Central del Paraguay. En ese marco, advirtió que cualquier modificación fuera de ese parámetro implicaría un cambio legislativo.
“El salario mínimo debe subir conforme a la inflación. Salirse de eso requiere modificar la ley”, explicó, en referencia a la posibilidad de que el Ejecutivo impulse una propuesta diferente en caso de no alcanzarse consenso en la mesa.
El dirigente empresarial fue crítico con la idea de incrementos significativos, señalando que históricamente estas medidas no han resuelto los problemas estructurales del poder adquisitivo. Según argumentó, el aumento del salario mínimo también eleva automáticamente costos asociados como multas, tasas e impuestos, lo que termina neutralizando el beneficio para trabajadores y empleadores.
Además, advirtió que una suba excesiva podría profundizar la informalidad, que actualmente afecta a cerca del 50% de la economía, dificultando aún más los esfuerzos de formalización impulsados en los últimos años.
Tavella también puso el foco en el costo de los alimentos como uno de los principales factores que impactan en el poder adquisitivo de la población. En ese sentido, cuestionó la falta de políticas sostenidas para fortalecer la producción nacional y reducir la brecha entre los precios en origen y los precios finales al consumidor.
“El problema de fondo no se soluciona con subir el salario, sino con atacar el costo de vida, especialmente de los alimentos”, afirmó.
Asimismo, mencionó que, pese a la variación del tipo de cambio en el último año, no se han registrado reducciones significativas en los precios de productos importados, lo que evidencia distorsiones en el mercado.
Finalmente, reiteró que las MiPymes necesitan ser parte activa del debate para evitar decisiones que puedan comprometer su viabilidad. “Una micro o pequeña empresa muchas veces no genera ingresos suficientes ni siquiera para que su propietario alcance el salario mínimo. Subas desmedidas pueden terminar afectando el empleo”, advirtió.
