En entrevista con RCC Radio, Fast recordó que el sector debió mantener una resistencia férrea durante 25 años para limitar los daños, especialmente frente a intentos de imponer medidas, tales como el Reglamento 1115. Si bien celebran que dicha norma no sea obligatoria de entrada, el presidente de FECOPROD advirtió que el tratado actual podría una trampa de imprevisibilidad.
La crítica más feroz se centró en las cláusulas de salvaguarda impuestas unilateralmente por Europa. Según Fast, un tratado de libre comercio debería fomentar el flujo de bienes, pero este acuerdo hace lo contrario: establece que, si el volumen o el precio de un producto varía apenas un 5% respecto al promedio de los últimos tres años, la UE puede restablecer aranceles de inmediato.
«Esa parte es en la que no estamos de acuerdo. Es algo que entre socios no debería hacerse», fustigó Fast, calificando la medida como un «jaque» constante que genera una inseguridad jurídica total para el productor paraguayo.
Para la FECOPROD, la Unión Europea es un mercado marginal para el sector agropecuario nacional. Ante la falta de garantías, Fast llamó a no «cantar victoria» y a diversificar los destinos de exportación. «Si se puede hacer negocio, lo haremos, pero si no, veremos otros mercados. Ante la inseguridad y la imprevisibilidad que nos imponen, no podemos depender de quienes actúan de forma unilateral», aseveró.
