El mensaje central del foro fue disruptivo y unívoco: tras 25 años de negociaciones, la firma del acuerdo no es la meta, sino el punto de partida para que el sector privado tome las riendas. Al respecto, el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, fue tajante al señalar que el rol de los gobiernos ya no es el de gestores directos, sino el de facilitadores de un ecosistema que permita a las empresas aprovechar este nuevo escenario de integración.
Por su parte, para el presidente de la República, Santiago Peña, este acuerdo es una herramienta de inserción internacional estratégica. Sin embargo, resaltó que el verdadero impacto se verá en la agroindustria, la manufactura y los servicios tecnológicos, sectores donde el capital privado es el que genera empleo y agrega valor.
«El rol de los gobiernos es generar las condiciones adecuadas para que las empresas puedan aprovechar ese nuevo escenario», subrayó Fernández Valdovinos, delegando la responsabilidad de la competitividad al ámbito corporativo.
Por su lado, el canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano, destacó la importancia estratégica del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, alcanzado tras más de 25 años de negociaciones. Señaló que Paraguay prevé aprobar el instrumento la próxima semana en la Cámara de Diputados, con el objetivo de avanzar hacia su implementación.
El ministro resaltó que el acuerdo permitirá liberalizar gradualmente cerca del 95% del comercio entre ambos bloques, generando nuevas oportunidades para el comercio, las inversiones, la innovación y la transformación productiva.
En ese contexto, subrayó que el Mercosur y la Unión Europea cuentan con economías complementarias, particularmente en ámbitos como la producción agroalimentaria, la industria y la tecnología, lo que abre perspectivas para una mayor cooperación, transferencia de conocimiento y crecimiento compartido.
Finalmente, sostuvo que la implementación del acuerdo contribuirá a fortalecer la integración regional, así como a brindar mayor previsibilidad y seguridad para el comercio y las inversiones entre ambas regiones.
A su turno, el presidente del BID, Ilan Goldfajn, puso en cifras la magnitud del desafío: un bloque que representa el 20% del PIB mundial. El organismo multilateral se comprometió a brindar apoyo institucional y regulatorio, pero con un objetivo específico: preparar al sector privado para que no sea un espectador, sino el principal beneficiario de la apertura comercial.
