Ferreira consideró particularmente preocupante que la disputa política se desarrolle públicamente en torno a instituciones financieras, debido a que el sistema bancario depende fundamentalmente de un factor muy sensible: la confianza de los depositantes.
“Esto es jugar con fuego”, sostuvo el economista, al referirse a la denominada “guerra” de pedidos de informes entre diferentes sectores políticos. Aclaró que el Congreso tiene atribuciones para solicitar información y ejercer controles, pero señaló que este tipo de cuestiones deberían manejarse con prudencia, discreción y, principalmente, dentro de los ámbitos técnicos correspondientes.
El análisis surgió luego del pedido de informes presentado ante el Banco Central del Paraguay (BCP) sobre UENO Bank, iniciativa que, según Ferreira, contiene unas 30 preguntas muy específicas sobre aspectos vinculados al funcionamiento de la entidad.
El economista afirmó que el nivel de precisión de las consultas llama la atención y planteó que podría reflejar un conocimiento muy detallado de información proveniente del ámbito de la supervisión bancaria.
“NO ES BUENO QUE ESTO SE CONDUZCA DE ESTA MANERA”
Ferreira explicó que, posteriormente, legisladores de otros sectores respondieron con pedidos de informes dirigidos a otras entidades financieras, generándose una suerte de confrontación entre bancos a través del Congreso.
A su criterio, el problema no está en que existan controles. Por el contrario, remarcó que la supervisión debe existir permanentemente. El riesgo está en convertir los controles financieros en herramientas de disputa política. “Esto no tiene que ser un tema político”, afirmó, al señalar que el ámbito natural para abordar estas cuestiones es el Banco Central y la Superintendencia de Bancos.
También consideró que, cuando corresponda realizar un pedido de información, debería hacerse con prudencia y dentro de los canales institucionales, evitando que cuestiones delicadas terminen expuestas públicamente como parte de una disputa política.
TEMOR ENTRE DEPOSITANTES
El profesional reveló que, en los últimos días, recibió consultas de personas preocupadas por la situación y que buscan saber qué podría ocurrir con sus depósitos.
Advirtió que la difusión de rumores, incluso cuando carezcan de fundamento, puede generar reacciones irracionales entre los usuarios del sistema financiero. Una de las consecuencias posibles, explicó, sería que los depositantes, por temor, decidan retirar su dinero.
Ese tipo de comportamiento puede afectar la confianza y generar problemas que trasciendan a una sola entidad. “El capital es cobarde”, recordó Ferreira, al explicar la sensibilidad del sector ante cualquier señal de incertidumbre.
EL RIESGO DE UN EFECTO DOMINÓ
Ferreira remarcó además que las entidades financieras están interconectadas, por lo que una eventual crisis en un banco puede tener repercusiones sobre otros.
Explicó que las relaciones entre bancos, empresas y depositantes hacen que el sistema funcione como una red, por lo que una alteración importante de la confianza puede terminar afectando a otras instituciones y, finalmente, a la economía en general.
Por eso, consideró que trasladar la lucha política al sistema financiero representa un riesgo que debe evitarse. “No me preocupa la pelea política; eso es natural de cualquier democracia vigorosa. Lo peligroso es que esa pelea política se traslade al ámbito financiero”, sostuvo.
PIDE BAJAR LOS DECIBELES
Ferreira señaló que la confrontación política puede continuar dentro de los espacios propios de la democracia, pero insistió en que el sistema financiero no debería convertirse en escenario ni instrumento de esa disputa.
En ese contexto, valoró que la Asociación de Bancos del Paraguay (ASOBAN) haya solicitado una reunión con el presidente de la República y que representantes de las entidades bancarias hayan acudido a Mburuvicha Róga.
Aunque no trascendieron públicamente los detalles del encuentro, el economista consideró que la situación requiere bajar los niveles de confrontación y encauzar cualquier cuestionamiento por las vías institucionales y técnicas correspondientes.
Ferreira espera que finalmente prevalezcan la “cordura” y la “sensatez”, y que el debate político continúe en el ámbito que le corresponde, sin poner en riesgo la confianza ni la estabilidad del sistema financiero paraguayo.
