El factoring es una herramienta financiera de corto plazo que permite a las empresas convertir sus facturas por cobrar en liquidez inmediata al venderlas a una entidad financiera (factor) a cambio de un adelanto. Esta operación agiliza el flujo de caja y elimina la espera de cobros tradicionales.
La industria de la construcción en Paraguay atraviesa una de sus horas más oscuras. Lo que comenzó como un retraso administrativo se ha transformado en una bola de nieve financiera que hoy alcanza la escalofriante cifra de USD 370 millones. Esta fue la cifra central que marcó el pulso de una reunión de urgencia convocada por el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos.
En el encuentro, que contó con la presencia de la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, y el senador Natalicio Chase, los directivos de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (CAPACO) dejaron clara una postura: el sector ya no tiene margen de maniobra.
UNA DEUDA CON DOS CARAS: CAPITAL E INTERESES
La crisis financiera se desglosa en dos componentes que asfixian a las empresas: USD 250 millones en concepto de deuda certificada por obras ya ejecutadas. USD 120 millones en intereses contractuales acumulados debido a la mora estatal.
Esta acumulación no solo afecta el flujo de caja de las constructoras, sino que pone en riesgo directo la continuidad de proyectos viales y civiles estratégicos para el desarrollo del país, además de la estabilidad de miles de trabajadores del sector.
Ante la falta de liquidez inmediata para cancelar el total del compromiso, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) puso sobre la mesa una herramienta financiera: la Ley N° 6542/2020.
Esta normativa establece un régimen de factoring con garantía soberana. En términos sencillos, el Estado busca que las empresas puedan “vender” sus certificados de deuda a entidades financieras para obtener liquidez, contando con el respaldo del Tesoro Nacional.
«Necesitamos soluciones concretas y previsibles. No se trata solo de números, se trata de evitar la paralización de las obras y preservar el capital humano que tanto costó formar», señalaron fuentes de CAPACO tras la reunión.
EL RIESGO DE LA PARÁLISIS
Desde el sector privado, la advertencia es unánime: sin un cronograma de pagos efectivo, el ritmo de las obras seguirá decayendo. La industria de la construcción es considerada el «motor de la economía» por su efecto multiplicador, y una caída en su actividad suele preceder a una desaceleración económica general.
Puntos clave del reclamo de CAPACO: Establecer fechas ciertas para el desembolso de los fondos. Evitar que el costo financiero de la deuda estatal sea absorbido únicamente por las empresas. Garantizar el pago a proveedores y obreros para evitar despidos masivos.
UN FUTURO EN SUSPENSO
Aunque la Cámara reafirmó su disposición al diálogo institucional, la sensación térmica en el sector es de cautela. El éxito de la propuesta del Gobierno dependerá de la agilidad con la que el sistema bancario absorba estos títulos y de la voluntad política para priorizar el pago de los intereses acumulados.
Por ahora, las máquinas siguen encendidas, pero con el combustible financiero al límite. El cumplimiento efectivo de las obligaciones del Estado paraguayo será la única garantía para que el desarrollo de la infraestructura nacional no se detenga en seco.













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