De acuerdo con los datos, la iniciativa contempla la instalación de una operación integral en el distrito de Naranjal, departamento de Alto Paraná, que abarcará toda la cadena productiva: desde la producción primaria hasta el procesamiento industrial. El objetivo es incrementar la oferta local de carne porcina y, al mismo tiempo, atender mercados externos con altos estándares sanitarios.
En términos productivos, el proyecto permitiría avanzar hacia volúmenes cercanos al millón de cabezas por año, un salto significativo para el actual perfil del sector porcino paraguayo y un paso clave hacia una mayor escala industrial.
El impacto económico proyectado trasciende el monto inicial de la inversión. Experiencias similares en el ámbito agroindustrial muestran un alto efecto multiplicador, especialmente en economías con fuerte base primaria como la paraguaya. En un horizonte de cinco años, la industria porcina podría generar más de 5.200 empleos directos, además de unos 21.000 puestos de trabajo indirectos, dinamizando servicios, logística, insumos y economías locales.
El anuncio se produce en un contexto de crecimiento sostenido del complejo cárnico nacional. En lo que va de 2025, Paraguay se consolidó como el quinto mayor proveedor de carne porcina para Taiwán, un mercado considerado premium y de alta exigencia sanitaria. Solo en los primeros siete meses del año, las exportaciones superaron las 5.000 toneladas, con aumentos tanto en volumen como en valor respecto al mismo período anterior.
En el agregado del comercio exterior de carnes —bovina, porcina y aviar—, el país ya generó más de US$ 2.483 millones en ingresos durante 2025, según datos oficiales. Aunque la carne bovina continúa liderando el rubro, la carne porcina registra uno de los mayores crecimientos relativos dentro del total exportado.
La apuesta de Costa Food se inscribe además en una tendencia creciente de inversiones extranjeras en el sector alimentario paraguayo. En octubre de 2025, por ejemplo, el grupo JBS anunció una inversión adicional de US$ 70 millones para ampliar su operación avícola, con la modernización de una planta de procesamiento de pollos y aumento de la capacidad de faena.
El desembarco de Costa Food ocurre en un escenario internacional con demanda sostenida de proteínas animales, donde los proveedores capaces de combinar volumen, calidad y trazabilidad sanitaria ganan competitividad. En ese marco, Paraguay ha logrado consolidarse en mercados exigentes, especialmente en Asia, fortaleciendo su perfil como destino atractivo para capitales productivos.
En conjunto, el proyecto sintetiza varias de las tendencias que hoy atraviesan al agro paraguayo: mayor escala, integración industrial y creciente participación de inversiones extranjeras orientadas a la exportación. Si los plazos y la ejecución acompañan lo anunciado, el país podría dar un nuevo paso en su estrategia de posicionarse como proveedor global de proteína animal con mayor valor agregado.













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