Este instrumento financiero, ya contemplado en el Presupuesto General de la Nación (PGN) 2026, es visto por el sector privado como la herramienta urgente para inyectar liquidez a las empresas vialeras. Esta situación se da en el contexto de la reciente renuncia del ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos.
Aunque el gremio aspiraba a contar con la aprobación antes de Semana Santa para aliviar la carga financiera de las empresas y asegurar el sustento de los trabajadores, las conversaciones continúan para garantizar que el mecanismo sea operativo y eficiente. Cabe remarcar que esta reunión no ha arrojado, todavía, ninguno de los resultados esperados, tanto por CAPACO como por la Cámara Vial Paraguaya (CAVIALPA).
EL PANORAMA DE LA DEUDA: ENTRE EL CAPITAL Y LOS INTERESES
La urgencia de CAPACO responde a un escenario financiero complejo que el Estado busca regularizar:
Deuda de Capital: Se estima en unos USD 200 millones, repartidos entre fondos externos y recursos locales. El factoring está diseñado precisamente para cubrir los compromisos con fuente local.
El conflicto de los intereses: Existe una brecha en el reconocimiento de intereses acumulados desde 2024. Mientras el Gobierno reconoce cerca de USD 80 millones, el sector sostiene que la cifra asciende a USD 100 millones.
Riesgo de nuevo déficit: Ante el ritmo actual de ejecución de obras, analistas y gremios advierten que, de no agilizarse estos pagos, el 2026 podría cerrar con un nuevo descalce de entre USD 250 y USD 300 millones.
Pese a las cifras, el Ejecutivo ha reafirmado su compromiso de honrar las deudas sin recurrir a aumentos impositivos, utilizando herramientas financieras que permitan a las constructoras ceder sus facturas a entidades bancarias para cobrar de forma anticipada.














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