Durante la apertura de la Convención Bancaria 2026, que reúne a más de 350 participantes, 17 conferencistas y 15 bloques temáticos, Cramer sostuvo que toda entidad que intermedie dinero del público debe estar sometida a las mismas exigencias prudenciales, de capital y supervisión que la banca formal.
“Como ocurre en las plazas más avanzadas, la regulación debe evolucionar a la par del mercado”, afirmó, al remarcar que las normas ganan eficacia cuando son construidas con la participación de los sectores que deberán implementarlas en la práctica, sin menoscabar el rol de las autoridades.

La titular de ASOBAN también puso énfasis en los desafíos que plantea la ciberseguridad, señalando que los bancos mantienen inversiones constantes en protección de datos, pero que la ciberdelincuencia constituye un problema sistémico que requiere una modernización acelerada de las instituciones públicas y de la administración de Justicia.
En ese sentido, advirtió que la creciente conexión entre bancos, billeteras, procesadores y plataformas aumenta el riesgo de contraparte. Por ello, planteó la necesidad de contar con reglas claras y previamente establecidas que determinen quién responde ante un incidente, en qué proporción y bajo qué circunstancias.
Cramer también se refirió al avance hacia las Finanzas Abiertas, particularmente con la incorporación de los Proveedores de Servicios de Iniciación de Pagos (PISP). Consideró fundamental definir con precisión las responsabilidades legales, mecanismos de resolución de conflictos y esquemas de compensación para generar confianza y facilitar la adopción de este nuevo modelo.
Otro de los puntos centrales de su discurso fue la prudencia frente a la fijación de tarifas o límites de tasas de interés. Cramer citó como antecedente la Ley N.º 5476/2015, que estableció topes para las tarjetas, y sostuvo que los límites que no responden a la dinámica del mercado pueden terminar perjudicando a los consumidores que se busca proteger.
Según explicó, este tipo de medidas puede excluir a sectores vulnerables del sistema financiero, empujarlos hacia la informalidad y desalentar la inversión privada. “La inclusión se logra con mayor competencia, transparencia y profundización del crédito”, sostuvo.
Finalmente, la presidenta de ASOBAN recordó que los recursos administrados por los bancos pertenecen principalmente a los ahorristas, por lo que cualquier regulación debe tener como prioridad su resguardo prudente, considerado un elemento esencial para la estabilidad económica.
Cramer reafirmó la disposición del sector bancario al diálogo y la cooperación técnica con las autoridades y sostuvo que el fortalecimiento institucional constituye el camino para alcanzar soluciones sostenibles y eficaces para el sistema financiero.