ANDE habla de “Récord histórico de inversiones”, pero los avances son muy desiguales entre la Región Oriental y el Chaco

La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) cerró el ejercicio fiscal 2025 con una “ejecución récord” de inversiones en infraestructura eléctrica por USD 349,2 millones, la cifra más alta en la historia de la institución y superior al máximo anterior registrado en 2022, cuando se alcanzaron USD 333,1 millones.

ANDE habla de “Récord histórico de inversiones”, pero los avances son muy desiguales entre la Región Oriental y el Chaco

Si bien los números confirman un avance significativo en el fortalecimiento del sistema eléctrico nacional, el balance deja en evidencia una marcada desigualdad territorial, con resultados positivos concentrados mayoritariamente en la Región Oriental, mientras que el Chaco paraguayo continúa rezagado, con inversiones aún bajas y de ejecución lenta frente a las necesidades estructurales de la región.

De acuerdo con el Plan Maestro de la ANDE, las obras ejecutadas se enfocaron en reforzar los pilares del suministro eléctrico: transmisión, distribución e incorporación tecnológica.

Señala que, en el área de Transmisión, se ejecutaron 11 proyectos de construcción e interconexión de subestaciones, incluyendo la modernización de la subestación Alto Paraná y la puesta en servicio de la nueva subestación María Auxiliadora.

También se realizaron repotenciaciones de transformadores en el área metropolitana y en puntos estratégicos del interior, con una inversión total de USD 157,1 millones, equivalente al 45% del presupuesto ejecutado.

En Distribución, considerada el área más sensible para el usuario final, se incorporaron 486.000 kVA de potencia mediante la instalación de nuevos transformadores y se sustituyeron 830 kilómetros de cables desnudos por conductores protegidos en media tensión, entre otras mejoras. Estas obras demandaron USD 192,1 millones, lo que representa el 55% de la inversión total.

No obstante, pese al impacto positivo de estas inversiones en la calidad y confiabilidad del servicio en gran parte del país, el Chaco sigue sin recibir el impulso necesario para acompañar su potencial productivo, logístico e industrial.

La lentitud en la expansión de redes, subestaciones y refuerzos estructurales en esta región limita la llegada de nuevas industrias, frena proyectos de desarrollo y profundiza las asimetrías históricas en el acceso a infraestructura básica.

Un sistema eléctrico robusto es clave para la radicación de inversiones, la generación de empleo y el bienestar de las familias paraguayas. Sin embargo, mientras el crecimiento energético no avance con mayor decisión hacia el Chaco, el desarrollo seguirá siendo parcial y concentrado, dejando fuera a una región estratégica para el futuro del país.

El desafío para la ANDE y el Gobierno no pasa solo por sostener cifras récord, sino por acelerar y equilibrar las inversiones, garantizando que el progreso energético llegue de manera efectiva a todo el territorio nacional, especialmente a las zonas que más lo necesitan, como es el Chaco paraguayo.

 

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