Un modelo de inversión sólido y compartido La primera fase del tren contempla un tramo de 18 kilómetros entre la capital y Luque, con una inversión estimada de 450 millones de dólares. El modelo de negocio se basa en la creación de una empresa conjunta donde la empresa emiratí aportará el 35% del capital propio, mientras que el Estado paraguayo, a través de FEPASA, mantendrá una participación del 25%. El restante se financiará mediante créditos a tasas competitivas, facilitados por la garantía de la familia real emiratí y el reciente estatus de Grado de Inversión de Paraguay.
Según el funcionario, el esquema de pago se basará en la modalidad de «pago por disponibilidad», similar al utilizado con éxito en la Ruta 2. Se estima que, para el año 2030, la presión fiscal del proyecto sea de aproximadamente 70 millones de dólares anuales, monto que será compensado por el ingreso de pasajes y la renta generada por la nueva empresa operativa.
INTEGRACIÓN URBANA Y DESARROLLO TERRITORIAL
Más allá de un simple medio de transporte, el viceministro destacó que el tren será un eje de atracción para el deporte, la educación y la salud. La traza conectará puntos históricos y neurálgicos como: El Centro Histórico de Asunción y el Parque Caballero. El Jardín Botánico y el Parque Ñu Guasu. La Villa Olímpica, la Universidad Paraguay-Taiwán y el Distrito Digital.
Uno de los puntos críticos históricos ha sido la ocupación de la franja de dominio. Al respecto, Maluf señaló que existe una «receta de comunicación y agilidad» basada en experiencias anteriores. Informó que una parte de la traza ya está siendo gestionada en conjunto con el proyecto de la autopista elevada de Rutas del Este, que se extenderá por 5 kilómetros sobre la zona de Luque, permitiendo que el tren circule por debajo de dicha estructura en ciertos tramos.
El gobierno, según Maluff, espera tener los estudios de prefactibilidad técnica y económica para el segundo trimestre de 2026, con la meta de iniciar las obras de ingeniería de detalle antes de finales de ese mismo año.
«Nuestra meta es tener el tren rodando antes del 2030, pero trabajamos para que antes del 15 de agosto de 2028 el presidente pueda inaugurar al menos un tramo de la primera fase», afirmó Maluf. El objetivo final es que, para el partido inaugural del Mundial, los visitantes puedan trasladarse desde el aeropuerto hasta el estadio utilizando un sistema ferroviario de clase mundial.
