La clave de la controversia radica en que el artillero acumula 9 tantos con la camiseta de Vélez Sarsfield en el actual torneo, sumado a un gol previo que había registrado con el conjunto cordobés. Según los términos de su traspaso, si Martínez logra marcar una sola vez más con la indumentaria de Liniers para alcanzar la cifra de 10 anotaciones en el equipo, se activará de forma automática e irrevocable una cláusula de obligación de compra.
Una maniobra de 2.3 millones de dólares que dejaría a la directiva cordobesa sin derecho a réplica
El impacto de esta condición contractual es definitivo: si el paraguayo concreta esa ansiada anotación, Talleres perderá de forma automática la posibilidad de repescarlo para su plantilla. La institución de Liniers quedará contractualmente forzada a desembolsar la suma de 2.3 millones de dólares para quedarse de manera definitiva con el 75% de la ficha del futbolista.
De esta manera, el rendimiento arrollador del atacante guaraní transforma cada minuto en cancha en una bomba de tiempo financiera. Mientras en la hinchada de Vélez celebran el rendimiento del goleador del torneo, la dirigencia ya saca cuentas sobre el desembolso que deberá concretar, al tiempo que en Córdoba observan con resignación cómo un jugador relegado está a punto de dejarles una cifra millonaria pero sin la chance de volver a vestir su camiseta.














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