«Tenemos que reconocer que, en términos de voluntad, desempeño y agresividad, nuestro adversario fue mejor que nosotros. Eso quedó notorio en cada duelo que pudimos observar durante el partido», manifestó con hidalguía el timonel del Verdão, asumiendo el impacto de un resultado que además les arrebató el liderazgo del Grupo F de la CONMEBOL Libertadores 2026.
La reacción de la grada y el desgaste del plantel
El tropiezo caló hondo en la exigente parcialidad paulista, que despidió al equipo entre abucheos y reclamos debido a que la caída significó el fin de una impresionante racha de 17 compromisos oficiales sin conocer la derrota. Al respecto, Ferreira se hizo cargo de la situación y ensayó una explicación sobre el bache futbolístico y físico que atraviesa la institución.
«La responsabilidad máxima es siempre del entrenador. Pero, como ustedes vieron, hubo una falta de inspiración de la plantilla. Fue un partido malo y tenemos que admitirlo. El hincha de Palmeiras es libre de manifestarse de la forma que quiera», reflexionó. Asimismo, hizo hincapié en la merma física provocada por la seguidilla de partidos: «Hablé varias veces de que, en función de lo que serían estos dos meses por el calendario, íbamos a pasar dificultades de lesiones y de energía. Por lo tanto, hoy perdimos».
Feroz descargo contra las convocatorias mundialistas
En otro tramo de la conferencia de prensa, el adiestrador luso desvió el foco del partido para lanzar una dura crítica hacia la organización del fútbol internacional y la temprana divulgación de las listas de buena fe para la Copa del Mundo de Norteamérica 2026, la cual se desarrollará mientras los clubes aún se encuentran compitiendo en instancias decisivas.
«Es fundamental y bueno tener el Mundial, pero tiene sus pros y sus contras. ¡Estoy totalmente en contra de que la selección de jugadores se haga antes de que terminen los campeonatos, estoy totalmente en contra!», disparó con vehemencia el técnico.
Para cerrar, Abel Ferreira pidió mayor empatía hacia el futbolista profesional, argumentando que la cercanía de la cita ecuménica genera una inevitable distracción psicológica en las plantillas. «Pónganse en el lugar de los jugadores. Son inteligentes. El Mundial se celebra cada cuatro años, algunos van una vez en su vida y nunca más. Hagan un esfuerzo por ponerse en su lugar», concluyó.
