En su estreno en la competencia ecuménica, la Roja ejerció un monopolio absoluto de la posesión del balón y ensayó hasta siete remates directos a portería, pero la falta de contundencia en los últimos metros terminó pasándole una costosa factura. Ahora, el desafío del cuerpo técnico radica en traducir ese volumen de juego en efectividad dentro del área rival, entendiendo que el margen de especulación quedó reducido al mínimo antes del cierre de la primera etapa del campeonato en Norteamérica.
El retorno de Lamine Yamal para romper el cerrojo defensivo
La principal novedad y el foco de atención en el búnker español giran en torno a la figura del juvenil Lamine Yamal. El talentoso atacante del Barcelona arrastra una inactividad de cincuenta y nueve días sin formar parte de una alineación titular, producto de una dolencia muscular en el bíceps femoral sufrida a finales del pasado mes de abril en el torneo doméstico de su país. Si bien el propio futbolista admitió no encontrarse en la plenitud de sus condiciones físicas para completar todo el compromiso, las últimas informaciones sugieren que el seleccionador optará por mandarlo al campo desde el pitazo inicial.
La estrategia con la joya blaugrana contempla otorgarle aproximadamente una hora de juego dinámico para dotar al ataque del desequilibrio individual que faltó en la primera fecha, retirándolo posteriormente para mitigar cualquier riesgo de recaída. En el plano ofensivo, Yamal estará acompañado por Mikel Oyarzabal, quien atraviesa un momento dulce con la elástica nacional al registrar una marca de ocho conquistas en sus últimas siete apariciones internacionales.
Por su parte, Arabia Saudita intentará apelar a la rigurosidad de su bloque defensivo para explotar los nervios de los europeos. El historial estadístico favorece plenamente a los del Viejo Continente, que se impusieron en los tres antecedentes históricos entre ambos combinados. Asimismo, el conjunto asiático arrastra una marcada dificultad ante rivales de la UEFA en citas mundialistas, habiendo logrado una sola victoria en once compromisos previos, la cual se remonta a la edición de Estados Unidos 1994.
Alineaciones perfiladas y una enorme brecha en la previa
Luis de la Fuente estructurará modificaciones en la pizarra para potenciar la generación de juego limpio. El once probable de España estaría compuesto por Unai Simón bajo los tres palos; una línea de defensores integrada por Marcos Llorente, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte y Marc Cucurella; un centro del campo comandado por el equilibrio de Rodri junto a la inventiva de Pedri y Fabián Ruiz; dejando el tridente ofensivo a cargo de Lamine Yamal, Ferran Torres y la referencia de área con Oyarzabal.
La distancia entre ambas realidades futbolísticas también se evidencia en los despachos. De acuerdo a las evaluaciones de portales especializados en el mercado de pases como Transfermarkt, la tasación global de los veintiséis seleccionados del cuadro saudí alcanza una cifra cercana a los cuarenta millones de euros, un contraste abismal frente al valor de la plantilla española, que supera la barrera de los mil doscientos millones de la moneda europea. No obstante, en el terreno de juego las cotizaciones quedan de lado y España deberá demostrar la jerarquía de sus nombres para enderezar su camino hacia la clasificación.
