El encuentro comenzó con un Libertad alternativo. El estratega Francisco Arce decidió realizar rotaciones profundas en el once inicial, buscando respuestas que el equipo titular no venía entregando. Sin embargo, la primera etapa careció de emociones y se tornó monótona, con un Trinidense ordenado que aplicó el libreto que ya sale de memoria bajo la conducción de Arrúa.
La intensidad apareció en el complemento. Apenas cuatro minutos después del reinicio, Jorge Recalde sacudió la red con un potente derechazo para poner en ventaja al conjunto local. Parecía que el gol le daría a Libertad la calma necesaria para manejar los hilos del partido, pero la reacción del Triki fue inmediata y dominante. La visita empezó a ganar terreno y a forzar errores defensivos en la última línea gumarela.
La insistencia de Trinidense tuvo su premio a los 70 minutos, cuando Fernando Romero cambió un penal por gol para establecer la paridad definitiva. El asedio visitante no se detuvo y la tensión aumentó cuando Pedro Zarza marcó lo que parecía ser el 2-1, pero el tanto fue anulado vía VAR por una falta previa de Sergio Mendoza. A pesar del susto, Libertad no pudo reaccionar y terminó refugiado ante los embates de un rival que terminó con mejores sensaciones físicas y futbolísticas.
Al finalizar el partido, la hinchada presente en el estadio manifestó su descontento con reclamos generalizados hacia el plantel y el cuerpo técnico. El presente del Gumarelo es preocupante: lejos de la lucha por el título local con 21 puntos en la séptima posición y golpeado tras su reciente caída en Venezuela por la Copa Libertadores. La prueba de fuego será a mitad de semana, cuando reciba a Rosario Central en un duelo que podría marcar el rumbo del semestre.














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