El cuerpo referil estará integrado además por Julio Aranda y Héctor Medina como asistentes de línea, mientras que Marco Franco cumplirá el rol de cuarto árbitro. Para garantizar la transparencia en los cobros polémicos, la tecnología estará bajo la responsabilidad de Carlos Figueredo en el VAR y Héctor Balbuena como AVAR. La conformación de este equipo genera una presión añadida sobre las autoridades, considerando los antecedentes de alta tensión y los reclamos que suelen envolver a la definición del torneo de integración.
El cuadro auriazul y el ‘Funebrero’ se juegan la temporada bajo máxima lupa arbitral
El compromiso en la ciudad de Itauguá define nada menos que el último boleto a la ronda de los cuatro mejores del certamen. Ambas instituciones llegan al cruce con obligaciones mayúsculas, lo que augura un trámite de alto roce físico, disputas al límite y constantes reclamos hacia la figura de Blas Romero y la cabina de videoarbitraje.
Con la mira puesta en el silbato inicial, el arbitraje designado se enfrenta al desafío de no convertirse en el protagonista no deseado de la noche. Cualquier fallo interpretativo o demora en la revisión del VAR encenderá de inmediato la controversia en un duelo donde la diferencia entre pasar de fase o despedirse del sueño copero es sumamente fina.
