La derrota dejó al conjunto albiverde prácticamente tendido en la lona y sin margen de maniobra. Aunque la matemática preserve una ínfima e insignificante rendija de esperanza, la realidad futbolística dicta que la salvación del elenco de Santísima Trinidad se convirtió en una auténtica travesía de misión imposible que roza lo insólito.
La única ecuación del milagro y el salvavidas que favorece al Chanchón
Para obrar un verdadero hito histórico y condenar milagrosamente al Auriazul en su lugar, la entidad verdinegra tiene una sola combinación de resultados disponible, sin margen para un solo error. Rubio Ñu necesita cosechar de manera perfecta los 12 puntos en disputa en las 4 jornadas finales y esperar, en paralelo, que el Chanchón sufra una catástrofe absoluta perdiendo absolutamente todos sus compromisos restantes.
Cualquier otra variante matemáticamente sepulta al Albiverde. Incluso en un escenario donde Rubio Ñu sume 10 de los 12 puntos e iguale el promedio de 1,113 tras hipotéticas caídas luqueñas, la salvación quedará de forma automática en manos del Auriazul. Esto se debe a la ventaja en el historial directo entre ambos en la temporada, donde Luqueño domina con dos triunfos contra solo uno del elenco trinitario y una igualdad, dejando el destino de la categoría prácticamente liquidado.
