Tras la revitalizadora victoria obtenida ante Turquía en la segunda fecha, la Albirroja llega en una posición expectante que le permite depender de sus propios argumentos. Sin embargo, el panorama de la clasificación presenta múltiples variantes, donde cada marcador posible ante Australia modificará drásticamente la ruta y la envergadura del oponente en la ronda de los 32 mejores del planeta.
El escenario ideal: Victoria y cruce con el Grupo G
El camino más directo y auspicioso para el seleccionado nacional pasa por sumar los tres puntos ante la escuadra oceánica. Un triunfo paraguayo asegurará de forma automática el segundo lugar del Grupo D, avanzando de la mano con el puntero Estados Unidos.
Bajo esta proyección, el reglamento del torneo estipula que el escolta de la zona de Paraguay deberá medir fuerzas en los dieciseisavos de final contra el segundo clasificado del Grupo G. En la configuración actual de dicha serie, ese lugar le corresponde provisoriamente a la selección de Irán, lo que representaría, en los papeles, un cruce de menor fricción comparado con las potencias del Viejo Continente.
La zona de riesgo: Clasificar como tercero y el peligro de los gigantes
Las variables se vuelven considerablemente más complejas si Paraguay no logra imponerse en el marcador. En caso de registrarse un empate en el San Francisco Bay Area Stadium, el cuadro guaraní sellará su pasaporte de igual manera, pero lo haría habitualmente bajo la condición de uno de los mejores terceros de la fase de grupos. Incluso una derrota por un margen estrecho podría otorgar el boleto, aunque obligaría a depender de combinaciones ajenas en las demás series.
El gran inconveniente de avanzar en el tercer peldaño no radica en la clasificación en sí, sino en el sorteo de las llaves eliminatorias. El diseño de la competición de 48 selecciones castiga a los terceros posicionándolos frente a los líderes más dominantes del campeonato. En ese mapa de posibilidades, la Albirroja quedaría expuesta a cruces de máxima exigencia frente a colosos de la talla de Alemania (puntero del Grupo E), Francia o Noruega (que disputan la cima del Grupo I) o el representativo de Colombia (líder del Grupo K).
La mesa está servida para una jornada de alto voltaje donde el conjunto paraguayo no solo definirá su supervivencia en la cita ecuménica, sino también el tamaño del desafío que le tocará afrontar en la siguiente estación mundialista.
