La institución de Braganza Paulista comunicó de forma oficial que el ariete paraguayo se ha convertido, a ciencia cierta, en el primer futbolista en toda la historia de los registros del club en ser convocado por una selección absoluta para disputar la fase final de una Copa del Mundo de mayores. El anuncio fue realizado a través de las plataformas digitales de la franquicia del Toro Rojo con un emotivo video y mensajes que resaltaron el orgullo de la entidad por este logro inédito.
De las aulas de su infancia al césped mundialista
El atacante paraguayo arribó al país a comienzos de esta semana para acoplarse de inmediato a los trabajos físicos en el complejo de Ypané. Nada más pisar suelo guaraní, el Vikingo se mostró visiblemente conmovido ante los micrófonos de los medios de prensa, compartiendo una vivencia de su niñez que ilustra la magnitud del logro alcanzado.
El delantero recordó que durante la última participación de Paraguay en una cita ecuménica, acontecida en Sudáfrica 2010, él se encontraba a pocos meses de cumplir los once años de edad y cursaba la etapa escolar.
“Siempre mantengo esa imagen fija en la cabeza. Me tocó seguir los compromisos de la selección en la escuela; organizábamos todo para llevar un aparato de televisión al aula y ver el Mundial con mis compañeros. Por eso, hoy en día representa un orgullo inmenso poder defender al país ya desde adentro del campo de juego”, rememoró con entusiasmo el goleador.
Para el atacante, este paso en su carrera profesional corona una trayectoria repleta de sacrificios familiares e individuales. “Significa una satisfacción tremenda al repasar todas las peripecias que uno debe atravesar desde chico para poder estar en este lugar privilegiado. Esto es, literalmente, un sueño hecho realidad, un anhelo que arrastro desde la infancia. Considero que cualquier futbolista paraguayo sueña en primera instancia con vestir la camiseta nacional y, como meta máxima, con tener minutos en un Mundial”, expresó.
Silencio, resiliencia y el llamado de último momento
El camino de Pitta para asegurar su presencia en la lista de buena fe de veintiséis futbolistas demandó altas dosis de paciencia. Si bien el jugador formó parte del arranque del ciclo conducido por el adiestrador argentino Gustavo Alfaro, una seguidilla de inconvenientes físicos lo habían mantenido al margen de los últimos operativos oficiales de la Albirroja.
“Tuve un arranque de semestre sumamente positivo. Las lesiones padecidas el año pasado me generaron bastante incomodidad y me privaron de ritmo, pero actualmente me encuentro en óptimas condiciones, tanto en el aspecto físico como en el plano mental”, detalló respecto a su evolución médica.
La oportunidad definitiva se materializó en la tarde del pasado domingo, alrededor de las 18:00, cuando recibió el llamado de urgencia por parte del cuerpo técnico albirrojo ante la obligada baja por lesión del mediocampista Mathías Villasanti.
“Jamás bajé los brazos ni perdí la fe porque era plenamente consciente de que mis ausencias anteriores obedecían exclusivamente a cuestiones médicas. Sabía perfectamente que debíamos aguardar hasta las instancias definitivas. Por eso opté por trabajar en absoluto silencio, concentrándome en rendir de la mejor manera en los partidos de mi club”, concluyó el histórico delantero del Bragantino, quien ya trabaja a la par de sus compañeros enfocado en el estreno mundialista.
