La figura excluyente de la jornada fue el atacante Darío Vera, quien se puso el equipo al hombro y castigó de entrada al golpear a los 20 minutos de la etapa inicial. Aunque las Águilas de Luque intentaron reaccionar con el tanto de Francisco Gasparini a los 34 minutos, Vera volvió a aparecer de manera implacable a los 44 para firmar su doblete personal y mandar al descanso a los dirigidos por Carlos Borja con un duro impacto psicológico del cual nunca se pudieron recuperar.
Descalabro en el epílogo: Auto gol, ráfaga en el descuento y una crisis que explota en Luque
El tramo final del compromiso se transformó en una auténtica pesadilla para la escuadra luqueña. Pese a los intentos desesperados del cuerpo técnico por cambiar el rumbo con modificaciones en el esquema, el desorden táctico de General Díaz pasó una factura letal en los minutos decisivos. Para colmo de males, la desgracia se selló a los 87 minutos cuando José Marín convirtió en propia puerta, sepultando cualquier intento de heroica reacción.
Con el rival completamente entregado y en medio del descontrol de la zaga visitante, Gabriel Ortigoza apareció a los 90’+1′ para clavar el cuarto estocazo que decoró una jornada histórica para los comandados por Marcos Benítez. La dura caída deja heridas profundas en General Díaz, que deberá reestructurar de urgencia su planteamiento si no quiere ver comprometido su futuro en la recta final de la competencia.
