El calvario administrativo para la dirigencia del Ciclón se profundizó a inicios del mes pasado, cuando el 3 de septiembre cayó la primera sanción por reclamos adeudados no resueltos. Lejos de ser un hecho aislado, el 18 de septiembre impactó una segunda resolución punitiva en los escritorios de Barrio Obrero. Ambas demandas conllevan una sanción severa: la imposibilidad de contratar refuerzos durante las próximas tres ventanas de pases consecutivas en caso de no abonar los montos requeridos.
Cuentas en rojo, deudas heredadas y la presión de la hinchada
Desde el seno de la actual comisión directiva han argumentado que estas demandas corresponden a compromisos financieros no asumidos durante la presente gestión, sino a pasivos acarreados de administraciones anteriores. Sin embargo, esta explicación poco calma el clima enrarecido en la parcialidad azulgrana, que ve con suma preocupación la fragilidad económica del club de cara al armado del plantel para la próxima temporada.
Con el reloj en contra y el fantasma del bloqueo de fichajes acechando cada mercado, la cúpula directiva encabezada por la plana mayor deberá buscar soluciones monetarias de urgencia para levantar el castigo de la FIFA y evitar una parálisis deportiva que comprometa el futuro de la institución en las altas competencias.














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