El recorrido del combinado asiático en territorio norteamericano ha transitado por una montaña rusa de emociones, pasando de la euforia por un debut histórico a la desolación absoluta tras sufrir uno de los correctivos más severos en lo que va del certamen ecuménico.
Del festejo agónico ante Suiza a la catástrofe en Vancouver
Qatar desembarcó en la competencia con el firme propósito de superar la pálida imagen dejada en la edición de 2022, donde ejerció como anfitrión. El inicio del torneo alimentó las esperanzas de la plantilla tras rescatar un punto de oro frente a Suiza en la primera jornada. Aquel compromiso parecía sentenciado a favor de los helvéticos tras un gol tempranero de penal, pero la fortuna se alió con el esquema de Lopetegui en los fragmentos finales del tiempo añadido, cuando un autogol del defensor suizo Miro Muheim decretó el 1-1 definitivo y desató la algarabía en el banco de suplentes asiático.
Sin embargo, la confianza acumulada se desmoronó por completo en la segunda presentación. En las instalaciones del BC Place de Vancouver, Qatar sufrió una estrepitosa e inapelable caída por 6-0 ante la selección local, Canadá. El planteamiento del técnico Jesse Marsch pasó por encima de la estructura qatarí, provocando el desquicio de un Lopetegui que se mostró sumamente crítico tanto con la intensidad de los futbolistas norteamericanos como con la actuación del cuerpo arbitral. Tras el pitazo final, el adiestrador de Asteasu intentó enfriar los ánimos en conferencia de prensa, llamando a la calma y enfocando sus esfuerzos en la reconstrucción anímica de un plantel golpeado por la magnitud del marcador.
La calculadora y las bajas obligadas para la cita decisiva
El panorama para el conjunto dirigido por el exentrenador del Real Madrid y el Sevilla se presenta sumamente complejo. Actualmente, Qatar ocupa la última posición de su zona con una sola unidad y registra una diferencia de goles marcadamente negativa de menos seis, una losa estadística muy difícil de revertir en la última fecha de la fase de clasificación.
Para mantener vivas las remotas posibilidades de acceder a los dieciseisavos de final, la escuadra asiática debe vencer obligatoriamente al representativo bosnio para alcanzar la línea de los cuatro puntos. Un triunfo los posicionaría a la expectativa de lo que suceda en el choque estelar entre Canadá y Suiza, con la meta de prenderse a la discusión como uno de los mejores terceros del certamen bajo el nuevo formato de competencia.
Para colmo de males, el cuerpo técnico de Lopetegui deberá diseñar la alineación titular afrontando ausencias de peso por motivos disciplinarios. Las expulsiones sufridas en el accidentado duelo ante los canadienses dejaron fuera de la cartelera a Homam El-Amin y a Assim Madibo, quienes deberán cumplir con una fecha de suspensión obligatoria, restando variables de marca y despliegue en un mediocampo que necesitará lucir impecable para aspirar a seguir haciendo historia en la máxima cita del fútbol mundial.
