El conductor del combinado español, que medirá fuerzas este viernes ante los belgas en el SoFi Stadium de Los Ángeles, interrumpió el análisis estrictamente táctico del partido para reflexionar sobre la gestión humana dentro de los planteles de alta competencia. Con una sonrisa en el rostro, De la Fuente no dudó en exteriorizar su respeto hacia el estratega argentino al frente de Paraguay, calificándolo como un referente indispensable en la dirección técnica actual.
La potencia del liderazgo humano sobre el terreno de juego
Al ser consultado sobre su metodología para conformar la nómina mundialista y administrar los inevitables encuentros de egos que caracterizan a los atletas de elite, el entrenador riojano hizo suyas las palabras del conductor albirrojo. El estratega español recordó una reflexión del técnico paraguayo que transformó su propia perspectiva sobre el manejo de grupos, señalando que lo que hoy debe funcionar es el liderazgo basado en valores, un enfoque que posee una fuerza muy superior a cualquier otro tipo de comportamiento.
De la Fuente insistió en que la principal tarea de un seleccionador moderno radica en escoger a profesionales que no solo se adapten a una idea futbolística, sino que en el plano humano demuestren ser personas capaces de sumar al bienestar colectivo. Según el criterio del director técnico de la Furia Roja, este modelo de convivencia es el único capaz de derribar los mitos sobre la rivalidad interna, confirmando que la base del éxito radica en la fortaleza del grupo y no en el destello de los talentos individuales.
Filosofía romana para sellar la convivencia grupal
El reconocimiento hacia el timonel de la Albirroja sirvió como argumento para justificar ciertas ausencias de renombre en la lista de convocados de España que provocaron revuelo mediático en su momento. Fiel al estilo reflexivo que comparte con el técnico paraguayo, De la Fuente se tomó el tiempo de citar al emperador y filósofo Marco Aurelio para graficar la cohesión de su plantel, recordando la máxima que dicta que lo que es malo para el panal termina siendo malo para la abeja.
Con esta premisa, el seleccionador español cerró su intervención asegurando que a su equipo le va muy bien porque está integrado, ante todo, por buenas personas, un factor invisible pero determinante que devolvió a Paraguay al mapa grande del fútbol y que hoy España busca replicar para meterse entre los cuatro mejores seleccionados del planeta.
