A preguntas formuladas en la sala de prensa, el entrenador riojano recordó con la voz quebrada a sus padres y a su hermano Óscar, expresando con profundo pesar que le habría encantado que estuvieran presentes para compartir este gran presente profesional al mando de la Roja. La visible emoción del técnico dejó al descubierto la faceta más sensible y el peso emocional que conlleva liderar a un seleccionado nacional en plena cita mundialista, justo cuando se encuentra a las puertas de alcanzar una histórica final de Copa del Mundo.
Tres ausencias que marcaron su camino hacia el éxito
La trayectoria deportiva de Luis de la Fuente ha estado históricamente ligada al apoyo incondicional de su núcleo familiar, cuyos integrantes partieron antes de verlo levantar los trofeos de la Liga de Naciones y la Eurocopa. La pérdida más reciente y dolorosa fue la de su hermano, Óscar de la Fuente, quien falleció en marzo de 2022 tras batallar contra una prolongada enfermedad, apenas meses antes de que el técnico asumiera formalmente las riendas del seleccionado absoluto en reemplazo de Luis Enrique. Su hermano fue un pilar indispensable y su principal sostén a lo largo de toda su carrera en el balompié.
Mucho antes de este doloroso suceso, el estratega tuvo que afrontar la partida de su padre, Alberto de la Fuente, una figura de constante inspiración a quien siempre ha catalogado como el gran impulsor de sus años formativos y de su etapa como futbolista profesional en instituciones como el Athletic Club y el Sevilla. A estas dos importantes figuras masculinas se suma el recuerdo de su madre, Berta Castillo, fallecida en el año 2016, quien también acompañó muy de cerca sus primeros pasos como adiestrador en las categorías juveniles de la federación.
Un perfil de extrema discreción y arraigo familiar
A pesar de la enorme exposición mediática que representa dirigir a una de las potencias del fútbol global, Luis de la Fuente ha sabido trazar una línea muy clara para resguardar la intimidad de su entorno actual. Casado con una mujer oriunda de la localidad sevillana de Camas, el seleccionador ha priorizado siempre mantener su vida conyugal alejada de las cámaras.
Junto a ella ha conformado un hogar con tres hijos que han asimilado la creciente popularidad de su padre con absoluto perfil bajo. De ellos, únicamente Alberto de la Fuente ha optado por seguir el sendero del deporte profesional desempeñándose en el área de la metodología aplicada al fútbol, mientras que el resto de la familia acompaña el andar del técnico desde la serenidad de una vida apartada de la opinión pública, sirviendo como el puerto seguro donde el seleccionador recarga energías para seguir haciendo historia en Norteamérica.
