La Albirroja está a las puertas de la gloria máxima y el debate en las calles, redes sociales y cada rincón de Paraguay es uno solo: la presencia obligatoria de Adam Bareiro en la lista final de Gustavo Alfaro para el Mundial 2026. El atacante que hoy brilla en Boca Juniors no solo está jugando, sino que está destrozando cualquier duda con estadísticas que asustan y un nivel de jerarquía que lo posiciona como el delantero más en forma del continente.
Los números no mienten y son el argumento más sólido para su convocatoria. En sus últimos ocho compromisos con el Xeneize, Bareiro ha participado directamente en seis goles, una cifra que demuestra su influencia total en el ataque. Su racha comenzó con un doblete implacable ante Gimnasia de Chivilcoy, seguido de una asistencia clave frente a Gimnasia de Mendoza. No conforme con eso, facturo ante Instituto de Córdoba y Talleres de Córdoba, sumando además un grito internacional contra Universidad Católica. Seis apariciones determinantes en ocho partidos que certifican que el paraguayo está en su prime.
La opinión publica es unánime. No llevar a Bareiro al Mundial seria prescindir de la carta ofensiva más picante que tiene hoy el futbol nacional. En un torneo donde la efectividad lo es todo, el 9 de Boca aporta no solo goles, sino esa garra guaraní mezclada con el oficio que te da ser protagonista en un grande de Argentina.
Gustavo Alfaro tiene la última palabra, pero el rendimiento de Adam es un mensaje directo y contundente que se escucha desde la Bombonera hasta Asunción. Paraguay necesita goles, necesita presencia en el área y, sobre todo, necesita a sus mejores guerreros en la máxima cita del futbol. Hoy, ese nombre es Adam Bareiro, el goleador que se ganó el derecho de representar a nuestra bandera ante los ojos del mundo.













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