El panorama matemático ofrece distintas alternativas para el seleccionado nacional, con variaciones significativas en cuanto a sedes, fechas y, fundamentalmente, la jerarquía de los oponentes a enfrentar en la siguiente etapa del certamen ecuménico.
El escenario ideal: Asegurar la segunda plaza del grupo
La vía más clara y predecible para Paraguay consiste en obtener una victoria frente al conjunto australiano. Sumar de a tres puntos en el cierre de la cartelera del Grupo D le garantizará de forma automática el segundo lugar de la tabla de posiciones, considerando que el liderato de la zona ya resulta inalcanzable de manera matemática.
Lograr la segunda ubicación le otorgaría a la Albirroja la ventaja de conocer su itinerario con antelación, evitando la incertidumbre de esperar por combinaciones externas. Bajo esta vía, el rival en los dieciseisavos de final sería el equipo que finalice en la segunda colocación del Grupo G, un sector de extrema paridad integrado por las selecciones de Bélgica, Irán, Egipto y Nueva Zelanda. Tomando en cuenta las tendencias actuales de la competencia, el potencial adversario apunta a ser el combinado belga. Este trascendental compromiso ya tiene escenario y fecha programada por la FIFA: se disputaría el próximo viernes 3 de julio sobre el césped de la ciudad de Dallas.
La incertidumbre del tercer puesto y las potencias en el horizonte
En caso de registrar un empate o de sufrir un marcador adverso frente a la escuadra oceánica, las opciones de Paraguay se trasladarían a la tabla de los mejores terceros clasificados que estrena este formato de cuarenta y ocho selecciones. Avanzar por esta vía implicaría un periodo de espera sumamente estresante, debido a que el búnker nacional debería aguardar hasta la jornada del sábado, momento en que culminará formalmente la fase de grupos, para convalidar su boleto y conocer fehacientemente la sede y el contrincante.
Si la Albirroja accede a la ronda de los treinta y dos mejores como uno de los mejores terceros, la estructura del torneo la cruzará inevitablemente con uno de los pesos pesados del planeta fútbol que logre comandar sus respectivas zonas. Los tres caminos posibles bajo esta condición son los siguientes:
Medir fuerzas ante el líder del Grupo E, sector donde compiten las delegaciones de Alemania, Costa de Marfil, Ecuador y Curazao. Este enfrentamiento se escenificaría el lunes 29 de junio en la ciudad de Boston.
Cruzar caminos contra el ganador del Grupo I, zona de alta exigencia que componen las selecciones de Francia, Noruega, Senegal e Irak. El duelo tendría lugar el martes 30 de junio en la sede de Nueva York/Nueva Jersey.
Enfrentar al primero del Grupo K, un cuadrangular integrado por los representativos de Portugal, Colombia, República Democrática del Congo y Uzbekistán. La cita quedaría fijada para el viernes 3 de julio en las instalaciones de Kansas City.
La delegación paraguaya ingresa de esta manera en la recta final de la preparación con la certeza de que el duelo ante Australia representa una auténtica final. El resultado en el San Francisco Bay Area Stadium no solo definirá la continuidad en la cita norteamericana, sino que también trazará el mapa de ruta en la búsqueda de seguir haciendo historia en el torneo más importante del mundo.
