¿Duelo de pesadilla o fiesta en Trinidad? Un encendido Rubio Ñu recibe a un Luqueño herido que no aguanta un papelón más

El cierre de la decimoctava jornada del Torneo Clausura se traslada a la mítica Arboleda de Santísima Trinidad para un choque de altísima tensión a las 19:00. Rubio Ñu y Sportivo Luqueño medirán fuerzas en una batalla desesperada por escalar posiciones en la tabla, donde la paridad de puntos transforma el encuentro en un verdadero duelo a matar o morir en el epílogo de la fecha de adelanto.

¿Duelo de pesadilla o fiesta en Trinidad? Un encendido Rubio Ñu recibe a un Luqueño herido que no aguanta un papelón más

El elenco albiverde salta al campo de juego impulsado por un verdadero envión anímico luego de imponerse con autoridad por un abultado 4-2 en el clásico de barrio ante Sportivo Trinidense. Del otro lado del cuadrilátero, la realidad del Chanchón es completamente opuesta y alarmante: el equipo auriazul llega golpeado, arrastrando la vergüenza de haber encajado un doloroso 3-0 en la jornada anterior frente a Nacional. Con ambas escuadras igualadas en 16 unidades en el clasificatorio, el resultado en Trinidad determinará quién respira aliviado y quién queda sumergido en una crisis de proporciones.

Siete décadas de rivalidad, hegemonía luqueña y la lupa puesta sobre Juan Gabriel Benítez

Los antecedentes entre Rubio Ñu y Sportivo Luqueño datan del lejano año 1927 y registran un total de 70 enfrentamientos en la máxima categoría del fútbol paraguayo. Las estadísticas generales otorgan una marcada ventaja al Chanchón con 24 festejos, mientras que el albiverde ostenta 16 victorias, habiéndose firmado además 30 empates en el historial, números que hoy meten una presión asfixiante sobre los locales en su propio feudo.

Las miradas de sospecha y tensión también se fijarán en la nómina arbitral. La conducción del compromiso estará a cargo de Juan Gabriel Benítez como juez principal, asistido en las bandas por José Cuevas y Héctor Medina, mientras que José Méndez estará al mando de las imágenes desde la cabina del VAR. Con dos equipos urgidos de sumar para escapar del fondo de la tabla, cualquier fallo polémico o revisión dudosa en La Arboleda podría desatar un auténtico polvorín en el banquillo de los involucrados.

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