El seleccionado luso llega a esta instancia decisiva exhibiendo un potencial ofensivo importante tras cosechar siete anotaciones en la ronda previa, respaldado por una generación joven repleta de variantes técnicas. Sin embargo, el funcionamiento colectivo de los dirigidos por Roberto Martínez ha dejado un sabor de boca agridulce debido a los empates frente a la República Democrática del Congo y Colombia, logrando apenas una victoria ante Uzbekistán, lo que situó al equipo en el ojo de la tormenta y desató una intensa discusión mediática en torno a la conveniencia de mantener al capitán en la estructura base.
Las principales objeciones de la prensa internacional se centran en el aspecto físico del atacante de 41 años. Si bien sus dos conquistas en el certamen ratifican su vigencia de cara a la portería, su nula participación en el retroceso defensivo y en las tareas de presión alta provoca que, por momentos, el cuadro ibérico deba defender con nueve futbolistas de campo, un factor que ha reavivado las dudas sobre si la presencia de la estrella del Al-Nassr potencia o limita el despliegue del dinámico mediocampo portugués.
El respaldo de un campeón de Europa: «Tienen que correr para él»
En medio del torbellino de opiniones encontradas, una voz autorizada de la historia del balompié luso salió en defensa del atacante. El extremo Nani, referente histórico de la escuadra portuguesa y campeón de la Eurocopa 2016, ofreció declaraciones contundentes al diario estadounidense The New York Times, donde no dejó espacio a las dudas respecto al rol protagónico que debe asumir el atacante nacido en Funchal.
El exfutbolista del Manchester United argumentó que la división de pareceres es habitual cuando se trata de figuras de tal envergadura, reconociendo que parte de la afición cree que el equipo pierde intensidad con su inclusión. No obstante, Nani enfatizó que el valor táctico de Cristiano sigue siendo fundamental debido a la inmensa atención que absorbe por parte de los defensores rivales, liberando espacios para el resto de sus compañeros.
El histórico atacante trazó un paralelismo con otras grandes potencias del balompié mundial para justificar la necesidad de adaptar el sistema colectivo al beneficio de la máxima estrella del plantel. Explicó que así como Argentina compensa los desplazamientos de Lionel Messi para mantenerlo fresco en los metros finales, o Francia lo hace con Kylian Mbappé, los futbolistas del esquema luso tienen la obligación de realizar un esfuerzo físico extra en la recuperación para abastecer y conectar con el goleador histórico.
La mirada puesta en los octavos de final
A pesar del desgaste táctico que implica su presencia sin posesión, la idea de relegar al banco de suplentes al histórico atacante parece totalmente descartada por el seleccionador Roberto Martínez, quien ha mantenido al futbolista en el terreno de juego durante la totalidad de los minutos disputados en territorio norteamericano.
Con el historial general levemente a favor del combinado portugués, los dos seleccionados europeos saltarán al rectángulo de juego sabiendo que el margen de error es inexistente en esta etapa de eliminación directa. El sobreviviente de esta histórica batalla de titanes en Toronto inscribirá su nombre en la ronda de los octavos de final, donde deberá medir fuerzas ante el representativo de España o la selección de Austria.
