Curiosamente, ambos ídolos compartieron un origen similar al debutar con la selección absoluta frente a Hungría. Sin embargo, mientras el Pelusa deslumbró desde joven conduciendo al equipo al título en México 1986, la Pulga tuvo un estreno de pesadilla siendo expulsado a los 40 segundos. Pese a ese arranque adverso, la historia reservó caminos inversos para el desenlace de cada mito: Messi se retira por puerta grande tras una redención épica que incluyó dos Copas América y el Mundial de Catar 2022, mientras que el final de Diego estuvo manchado por el escándalo y la amargura.
Del «me cortaron las piernas» en Estados Unidos a la fiesta triunfal en Buenos Aires
La herida en la historia maradoniana sigue abierta desde aquel fatídico 25 de junio de 1994 en el Mundial de Estados Unidos, cuando tras la victoria ante Nigeria se confirmó el positivo por efedrina en el control antidopaje de Maradona. Aquel episodio terminó con la separación inmediata del diez, una sanción de 15 meses impuesta por la FIFA y la famosa frase «me cortaron las piernas», cerrando de manera abrupta y dramática el ciclo internacional de la máxima figura de aquella época.
En contraposición, Messi escribe su propia despedida en plenitud de condiciones, rodeado del cariño popular en el recinto de River Plate y ostentando récords impresionantes como el máximo goleador histórico del seleccionado y el futbolista con más presencias con la casaca patricia. Un contraste de finales que reaviva la histórica discusión en las calles bonaerenses sobre qué leyenda entregó el legado más puro al glorioso historial del fútbol argentino.
