El último festejo de Cerro Porteño había sido en el Clausura 2021. Desde entonces, cada torneo se había convertido en un calvario de ilusiones truncadas, subcampeonatos y frustraciones. En esta oportunidad, el equipo (dirigido por Jorge Bava) supo manejar la presión de la última fecha y capitalizar la ventaja que había construido a lo largo de las veinte jornadas.

El conjunto azulgrana confirmó su condición de equipo más sólido del campeonato, superando por un punto a Guaraní, el único que logró sostenerle el pulso hasta la última fecha. Con un Defensores del Chaco repleto, el Ciclón encaró el duelo con la convicción de quien depende solo de sí mismo.
La fiesta comenzó temprano en Sajonia. A pesar de la lluvia, el equipo de Jorge Bava mostró autoridad desde el inicio, generando peligro con Araújo y desbordes constantes por los costados. El primer golpe llegó tras una jugada construida por Amarilla y definida con precisión por Iturbe, una de las figuras claves del torneo. Tembetary, ya descendido, intentó competir, pero el ritmo azulgrana fue demasiado para contener.
En la complementaria, Cerro selló la diferencia con un remate cruzado de Jorge Morel, tras una habilitación de Cecilio. Con el 2-0, el equipo administró el partido y se dejó acompañar por una hinchada que no dejó de alentar ni un minuto. La superioridad futbolística fue evidente y el título 35 de su historia encontró su escenario perfecto: un estadio colmado, una tarde lluviosa convertida en fiesta y un plantel que supo coronar un semestre de regularidad y contundencia.