Al ser abordado por los medios de comunicación sobre si el cuerpo técnico ya se había decantado por uno de los guardametas para custodiar los tres palos en el trascendental estreno frente a los Estados Unidos, el estratega argentino evitó las vueltas discursivas y fue contundente al manifestar que la determinación ya está tomada en su totalidad, dejando en claro que las dudas internas ya no forman parte del búnker paraguayo.
Un examen que no modificaba la planificación previa
El adiestrador de la Albirroja reconoció abiertamente que el enfrentamiento ante el seleccionado de Nicaragua, donde el arco fue compartido por Roberto Junior Fernández en la primera mitad y el juvenil Orlando Gill en el periodo complementario, no representaba una plataforma de evaluación real debido al escaso volumen de aproximaciones de peligro por parte del elenco centroamericano, lo que derivó en una noche prácticamente sin exigencias físicas ni técnicas para ambos goleros.
Alfaro explicó que la planificación del cuerpo técnico para este compromiso de despedida apuntaba a priorizar la observación de otras zonas del campo de juego. En ese sentido, el entrenador puntualizó que su verdadero foco de interés estaba centrado en otorgar un volumen importante de minutos de competencia al delantero Antonio Sanabria, quien de los atacantes citados era el que arrastraba menor ritmo y continuidad en el cierre de la temporada europea.
Sutilezas por evaluar y rechazo a las polémicas prematuras
A pesar de tener la resolución tomada, el seleccionador guaraní argumentó que el anuncio oficial se postergará debido a ciertos matices conceptuales y técnicos de los guardametas que el cuerpo de preparadores prefiere terminar de analizar y pulir de forma privada durante las sesiones de entrenamiento en territorio norteamericano.
El adiestrador remarcó que no es partidario de ventilar las alineaciones con tanta antelación y enfatizó que su prioridad es resguardar la armonía grupal evitando alimentar debates mediáticos que puedan desviar la atención del plantel. Con el cierre definitivo del microciclo en Paraguay, la delegación nacional activa el modo mundialista enfocándose de lleno en la logística y el plan táctico para el compromiso en la ciudad de Los Ángeles, donde finalmente se develará el nombre del guardián del arco albirrojo.
