El monólogo del conjunto aurinegro comenzó a gestarse cerca del cierre de la primera mitad, cuando Luis Gamarra rompió el cero a los 39 minutos. Lejos de conformarse con la ventaja mínima, el cuadro local golpeó en los momentos precisos del complemento: Alejandro Benítez estiró la diferencia a los 52 minutos y Rodrigo Cardozo, quien ingresó desde el banquillo de suplentes, sentenció la historia a los 72 minutos tras una rápida maniobra colectiva.
Control absoluto y sin sobresaltos para la escuadra local
El entrenador Domingo Irala movió las fichas con precisión en la segunda parte para sostener la intensidad ofensiva, mientras que el planteamiento de Francisco Jiménez en la visita nunca encontró respuestas tácticas para frenar el circuito de juego del dueño de casa. Con este resultado categórico, Martín Ledesma ratifica su gran momento futbolístico, dejando al conjunto de Santo Domingo sumergido en la preocupación tras una mañana para el olvido.














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