El ingreso de Carlos González a los 56 minutos cambió por completo la cara del equipo dirigido por Joaquín Papa. El estratega uruguayo, que inicialmente optó por dar descanso a varias figuras de cara al duelo de Copa Libertadores del próximo miércoles, tuvo que recurrir al banquillo ante la efectividad del Cuenca, que se había adelantado con goles de Jorge Ordóñez y Germán Rivero.
La remontada se gestó en una ráfaga de apenas seis minutos. A los 70, el paraguayo González aprovechó un error en la salida del arquero rival para marcar el descuento y encender la chispa de la reacción. Solo tres minutos después, Junior Sornoza puso la paridad en el marcador, y a los 76, Juan Riquelme Angulo sentenció la historia con el tercer tanto definitivo.
La actuación de González no solo destaca por el gol, sino por la frescura y potencia que le devolvió al ataque del Rayado en un momento crítico. El atacante guaraní demostró una vez más su jerarquía, siendo el factor determinante para que el puntero mantenga su invicto y llegue con el ánimo por las nubes a su compromiso internacional contra Universidad Central de Venezuela.
