Agonía y gloria en Los Ángeles: Mikel Merino viste de héroe a España para meterla en las semifinales del Mundial

La selección española de fútbol grabó su nombre entre los cuatro mejores equipos del planeta por segunda vez en su rica historia institucional. En un compromiso de cuartos de final de alta tensión disputado en territorio norteamericano, el combinado ibérico logró doblegar por 2-1 al representativo de Bélgica gracias a una oportuna anotación en las postrimerías del encuentro, emulando la mística de sus anteriores presentaciones y manteniendo firme el sueño de bordar su segunda estrella ecuménica.

Agonía y gloria en Los Ángeles: Mikel Merino viste de héroe a España para meterla en las semifinales del Mundial

El imponente escenario del estadio de Los Ángeles, cobijado por más de setenta mil espectadores, albergó un duelo que se definió por la jerarquía de las individualidades y la lucidez de las variantes desde el banquillo. Tras un arranque equilibrado con destellos de los jóvenes extremos Lamine Yamal y Jérémy Doku, España logró romper el cero inicial a la media hora de juego. Una lucida acción colectiva nacida de la inspiración de Yamal derivó en una proyección de Pedro Porro, cuyo centro atrás fue capitalizado por Fabián Ruiz para desatar el festejo del entrenador Luis de la Fuente.

Reacción belga y el fin de un récord histórico

La ventaja en el marcador generó un exceso de confianza en las filas españolas que costó sumamente caro antes de enfilar hacia los vestuarios. El conjunto de los Diablos Rojos aprovechó un descuido defensivo sobre los 41 minutos de la primera etapa, momento en el que Timothy Castagne envió un preciso servicio aéreo desde el sector derecho que fue conectado con pericia por Charles De Ketelaere. El atacante se anticipó al juvenil Pau Cubarsí en el primer palo y cruzó el remate para decretar la paridad transitoria.

Esta conquista belga conllevó un impacto estadístico considerable, ya que significó el primer gol recibido por el guardameta Unai Simón en lo que va del desarrollo del campeonato del mundo, quebrando una racha invicta que se extendió por 649 minutos de juego. Con el tanteador igualado, la escuadra dirigida por Rudi García logró plantarse con solidez en el terreno, cortando los circuitos de juego de una España que perdió frescura en la circulación del balón respecto a sus anteriores compromisos ante Portugal.

El infortunio en el arco y la aparición del salvador

El rumbo definitivo de la eliminatoria comenzó a trazarse a los 71 minutos a causa de una sensible baja por lesión en el bando belga. El experimentado portero Thibaut Courtois debió abandonar el campo de juego por intensas molestias musculares en su muslo izquierdo, permitiendo el ingreso forzado del debutante Senne Lammens, quien terminaría quedando en el foco de la jugada determinante del partido.

Cuando el tiempo reglamentario se extinguía y los fantasmas de la prórroga sobrevolaban el recinto californiano, Luis de la Fuente movió sus fichas y mandó al terreno a Mikel Merino a los 86 minutos. Apenas ciento veinte segundos después de ingresar, el mediocampista volvió a ratificar su romance con los goles agónicos: un disparo lejano de Cubarsí provocó una defectuosa respuesta del arquero sustituto en el corazón del área, dejando el esférico a merced de Merino, quien con olfato de atacante empujó el balón a las redes para sellar el pasaporte definitivo a la ronda de semifinales bajo el arbitraje del colegiado inglés Michael Oliver.

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