Adam Bareiro: El presente en Boca Juniors que alimenta el sueño mundialista

Adam Bareiro atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera profesional. El delantero paraguayo, quien se ganó rápidamente la titularidad en Boca Juniors, no oculta su gran objetivo: integrar la lista definitiva de la Selección Paraguaya para la Copa del Mundo 2026. Con 5 goles y una asistencia desde su llegada al Xeneize en febrero, el Zorrito es hoy una de las piezas claves en el esquema del equipo argentino.

Adam Bareiro: El presente en Boca Juniors que alimenta el sueño mundialista

En una charla con ESPN, el atacante de 29 años analizó su actualidad tras la victoria en el Superclásico ante River Plate. Bareiro destacó la importancia del grupo humano que encontró en el club y elogió la figura de Juan Román Riquelme, quien fue el principal impulsor de su contratación tras buscarlo en varios mercados de pases. El delantero resaltó que compartir vestuario con referentes como Leandro Paredes y Miguel Merentiel facilita su adaptación y lo motiva a mantener un perfil alto de competencia.

El sueño de la Albirroja y el Mundial

A pesar de su éxito inmediato en el fútbol argentino, Bareiro mantiene los pies sobre la tierra, aunque reconoce que la cita ecuménica está presente en su mente cada día. Estoy soñando mucho con el Mundial, pero también trato de que no me gane la ansiedad, confesó el atacante, quien entiende que su rendimiento en un equipo de la magnitud de Boca es su principal carta de presentación para el cuerpo técnico nacional.

El Zorrito explicó que se entrega al máximo en cada entrenamiento y partido oficial porque sabe que la exigencia en el club es lo que finalmente lo colocará en la consideración para el Mundial. La regularidad que está demostrando en la liga argentina y su capacidad para anotar en partidos determinantes lo posicionan como uno de los delanteros paraguayos con mejor actualidad en el exterior.

Anécdotas del Superclásico y la polémica final

Durante la entrevista, Bareiro también se tomó un tiempo para bromear sobre las internas del plantel, como las partidas de truco con Leandro Paredes, y se refirió a la polémica jugada del cierre del Superclásico donde River reclamó un penal. El delantero fue contundente al calificar el pedido como muy rebuscado, asegurando que ese tipo de roces son constantes en el área y que el árbitro no influyó en el resultado final de un partido que Boca supo jugar con inteligencia.

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