La situación se originó luego de que Vinicius Júnior, quien acababa de convertir un gol y celebrarlo con su tradicional baile en el córner, recibiera una advertencia inicial del colegiado. Tras protestar, el delantero brasileño fue amonestado con tarjeta amarilla, lo que encendió aún más los ánimos en el campo.
Varios futbolistas del Benfica se acercaron a recriminarle la celebración, y en medio del tumulto, el argentino Gianluca Prestianni se dirigió directamente hacia el atacante madridista. Fue entonces cuando Vinicius corrió hacia Letexier para denunciar presuntos insultos racistas.
Ante la gravedad de la acusación, el árbitro cruzó los brazos en forma de “X”, señal oficial para activar el protocolo antirracismo establecido por la UEFA, deteniendo el encuentro mientras se evaluaba la situación.













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