Con motivo del 250 aniversario de Estados Unidos, el presidente Donald Trump hizo un llamado a la unidad nacional y a fortalecer la fe en Dios como parte de la identidad del país.
El pasado 17 de mayo se llevó a cabo una ceremonia especial de oración en el National Mall, una fecha simbólica que recuerda los 250 años desde que el Segundo Congreso Continental convocó a los ciudadanos a un día de arrepentimiento, ayuno y oración en medio de la lucha por la independencia.
Durante el anuncio del evento, Trump destacó la importancia de la fe para el futuro de la nación. “Para ser una gran nación, debemos tener religión, debemos tener fe y debemos tener a Dios”, expresó, invitando a los estadounidenses a reunirse para orar y reafirmar la unión del país “como una sola nación bajo Dios”.
La conmemoración recuerda una proclamación histórica emitida el 16 de marzo de 1776, apenas unos meses antes de la Declaración de Independencia. En aquel entonces, el Congreso pidió que el 17 de mayo fuera observado como un día solemne de ayuno y oración, alentando a los colonos a reconocer sus faltas, buscar el perdón divino y confiar en la providencia de Dios en medio de la amenaza de guerra con la Corona británica.
El documento también hacía referencia a Jesucristo y pedía la protección del “Señor de los Ejércitos” para las tropas estadounidenses que luchaban por la libertad.
No era la primera vez que las colonias organizaban una jornada de este tipo. De acuerdo con registros históricos de la Cámara de Representantes, ya en 1775 el Congreso Continental había promovido un día de “humillación, ayuno y oración” ante las crecientes tensiones con Gran Bretaña.
Para honrar este aniversario, los senadores James Lankford y Raphael Warnock impulsaron una resolución en el Congreso que recuerda aquel llamado histórico a la oración y reconoce el papel que tuvo la fe en uno de los momentos más decisivos del nacimiento de Estados Unidos.
