La historia del CEMTA no se limita a las fronteras paraguayas; es el resultado de un esfuerzo cooperativo de las Iglesias Menonitas en América del Sur que data de 1927. La necesidad de formar líderes capaces de servir tanto en el altar como en la sociedad civil impulsó la creación del Seminario Evangélico Menonita de Teología (SEMT) en Montevideo, Uruguay, en 1956.

Cuando el contexto regional obligó al cierre del seminario en Uruguay en 1974, la llama de su misión no se extinguió. Con una logística cargada de fe, gran parte de su acervo bibliográfico y mobiliario fue trasladado a Paraguay, permitiendo que en 1977 el CEMTA abriera sus puertas en Asunción. Finalmente, en 1980, la institución se asentó en su actual hogar en San Lorenzo, consolidándose como un pilar educativo en la «Ciudad Universitaria».
LA DUALIDAD DEL SABER: TEOLOGÍA Y MÚSICA
Desde su génesis, el CEMTA ha sostenido una visión binocular de la formación: el espíritu y el arte.
En el área teológica: A través del Departamento de Teología, y como parte fundacional de la Universidad Evangélica del Paraguay (UEP), la institución ofrece un trayecto académico robusto que incluye Licenciaturas y la prestigiosa Maestría en Ciencias Pastorales.
En el área musical: Lo que comenzó como cursos de capacitación se ha transformado en un Departamento de Música de referencia nacional, proyectándose hoy como la futura «Facultad de Música» dentro del sistema de la UEP.
Esta formación integral no busca solo el rigor académico, sino la formación del carácter personal y la vida en comunidad, bajo un enfoque anabautista que enfatiza el servicio, la paz y la ética basada en las Escrituras.
COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y PROYECCIÓN FUTURA
Hoy, el CEMTA es patrocinado por la Convención de las Iglesias Menonitas del Paraguay, Brasil y Uruguay, una alianza que agrupa a 26 congregaciones y mantiene vínculos fraternales con organizaciones de América del Norte y Europa.
A 70 años de aquellos primeros pasos en el Río de la Plata, el CEMTA reafirma su compromiso de preparar a hombres y mujeres para los desafíos de la modernidad, manteniendo la esencia de su llamado original: ser una institución donde la excelencia académica y la adoración a Dios caminan de la mano para bendecir a toda la sociedad.